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La pobreza, estable desde 2008

43 por ciento de la población argentina depende de algún tipo de asistencia social del Estado, según un trabajo de las economistas Nora Lustig y Carola Pessino.

27 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
La pobreza, estable desde 2008

La base de la pirámide social, conformada por la clase baja, se ha reducido de manera notable desde 2003 hasta la actualidad.

Este sector de la sociedad, con ingresos familiares por debajo de los 3.100 pesos, tuvo en los primeros años de la recuperación de la economía una importante movilidad social ascendente, que no fue más que la vuelta a una clase media baja de muchos a quienes la crisis los había dejado en la pobreza.

Para el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes), que utiliza sus propias canastas de productos con precios relevados por ellos mismos, aseguran que la pobreza se redujo entre 2003 y hasta 2007 y hoy representa 26 por ciento de la población.

“El efecto positivo sobre la movilidad social de la clase baja y media baja, resultado de la gran recuperación económica y la disminución del desempleo, luego de la crisis, ya no tiene efectos sobre su capacidad de avanzar”, advierte Schclarek Curutchet.

A partir de 2008, primero con la crisis del campo y luego con la crisis internacional de 2009, la economía cambió. Pero no fue la desaceleración del crecimiento lo que más afectó, sino el aumento de la inflación.

“El avance social se frenó porque los mayores ingresos de los sectores más bajos se neutralizaban con la inflación. Esto convivió todos estos años con una tasa de empleo que no se movió sustancialmente, lo que hace que la situación social para los sectores más pobres se haya estancado”, explica Tomás Raffo, economista jefe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp).

Fue luego de la primera derrota electoral del kirchnerismo en 2009, cuando el Gobierno nacional comenzó a reforzar sus políticas sociales, principalmente para los sectores de menores ingresos, como fueron la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el plan de cooperativas Argentina Trabaja.

Estos programas diluyeron el impacto en los más pobres de la inflación y el estancamiento del mercado laboral. Pero en términos reales no permitió que estos sectores retomaran esa movilidad social ascendente que la clase baja tuvo hasta 2007. Tampoco orientó a los desocupados hacia el trabajo formal. Sólo sirvió para contener la pobreza.

“El problema ahora es que el Estado tiene dificultades fiscales muy fuertes, debe salir a tomar préstamos internacionales y, en lo interno, enfrentar un contexto de escasez de divisas, con lo cual ya no tiene margen de acción social. Si la situación económica se complica, el Estado puede apostar a resolver problemas de divisas con ajuste, con lo que la pobreza va a crecer con fuerza”, advierte Raffo.