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Japón: ¿saliendo de la trampa de liquidez?

A diferencia de la salida de la crisis inmobiliaria de fines de los ’80, esta vez la política parece haber decidido tomar posición dentro de la “Guerra de Monedas” y evitar que la Reserva Federal (FED) siga exportando desempleo a Japón.

02 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Federico Furiase*
Japón: ¿saliendo de la trampa de liquidez?

Luego de 20 años de estancamiento y deflación crónica, la economía japonesa comienza a exhibir señales alentadoras, a partir del plan implementado en septiembre del año pasado por el primer ministro Shinzo Abe “Abenomics”.

Los resultados están a la vista.

Durante el primer semestre del año, el producto interno bruto (PIB) creció a un ritmo anualizado de 3,5 por ciento, frente a un promedio de 0,8 por ciento en los últimos 15 años. En tanto, la inflación core (despojada de la volatilidad de los precios de la energía y los alimentos) registró una suba de 0,3 por ciento anual, el mayor nivel desde 1998.

¿Estamos frente a un cambio de tendencia? A diferencia de la salida de la crisis inmobiliaria de fines de los ’80 –cuando el accionar del Banco Central de Japón resultó insuficiente para revertir la deflación y hacer crecer la economía– esta vez, la política parece haber decidido tomar posición dentro de la “Guerra de Monedas” y evitar que la Reserva Federal (FED) siga exportando desempleo a Japón.

La devaluación del yen contra el dólar norteamericano (del 32 por ciento desde septiembre de 2012), asociada al aumento de la emisión monetaria del Banco Central y a la promesa de intervención ilimitada en pos de alcanzar una meta de inflación del dos por ciento anual, mejoró la competitividad de las industrias japonesas.

Puntualmente, el balance del último trimestre de Toyota arrojó un aumento del 15 por ciento anual en las ganancias, vis a vis un resultado operativo (antes de impuestos e intereses) que reflejó una suba del 81 por ciento anual a partir del salto en la venta de autos a Estados Unidos, Europa y China de 34 por ciento, 29 por ciento y 22 por ciento, respectivamente.

El paquete de estímulo fiscal incrementó, además, el gasto asociado a la inversión pública, variable que explicó el 61 por ciento del ritmo de crecimiento promedio de los últimos dos trimestres.

Si bien la dirección de las políticas implementadas por la administración de Shinzo Abe parece ser la correcta, todavía queda un largo camino por recorrer. Aunque visto desde estas latitudes parece increíble, recordemos que la deflación de precios pospone las decisiones de consumo y aumenta el peso relativo de las deudas, desincentivando los planes de inversión y el crecimiento económico.

Precisamente, una de las causas de la deflación de precios en Japón obedece a factores estructurales derivados de una sociedad con fuerte sesgo al ahorro, en una economía donde la caída de la productividad asociada al envejecimiento poblacional y las rigideces del mercado de trabajo ponen un techo a la suba salarial. Y donde la contrapartida financiera de este esquema, el exceso de ahorro doméstico alocado en bonos del Tesoro japonés, permitió financiar a tasas muy bajas el crecimiento exponencial de la deuda del sector público.

Evidentemente, algo de esto comenzó a cambiar. De todas formas, el desafío hacia adelante dependerá de la capacidad de la política para llevar adelante las reformas estructurales pendientes y sortear los obstáculos del crecimiento económico con una población envejecida.

*Economista de Estudio Bein & Asociados.