Construcción. AFT Refugios: construcción modular premium con sello local
Pedro Romero Malevini, socio de AFT Refugios, analiza el auge de la arquitectura modular, los perfiles de clientes que traccionan la demanda y las dificultades de producir en Argentina con costos variables y sin financiamiento.
En un contexto donde la construcción modular crece de forma acelerada en todo el mundo, impulsada por la necesidad de construir más rápido, con mayor eficiencia y menor impacto ambiental, el mercado también enfrenta desafíos concretos: falta de previsibilidad, presión de costos, ausencia de financiamiento y una creciente oferta de productos importados de baja calidad.
En ese marco, AFT Refugios desarrolla módulos habitacionales orientados a un segmento de mayor exigencia técnica y de diseño, con aplicaciones que van desde vivienda permanente hasta proyectos turísticos y necesidades rurales.

Hablamos con Pedro Romero Malevini, socio de AFT Refugios, sobre cómo viene cambiando la demanda de construcción modular en Argentina, qué perfiles de clientes la están impulsando, desde el agro a los desarrollos turísticos, y cuáles son hoy los principales obstáculos para producir.
-¿Por qué la construcción modular está creciendo y qué propone AFT Refugios?
-La arquitectura modular viene creciendo a nivel global, empujada por la necesidad de construir más rápido, con mayor eficiencia y menor impacto ambiental. Ese crecimiento también trajo desafíos: estandarización excesiva, soluciones de menor calidad y ofertas que priorizan el precio por encima de la habitabilidad y la durabilidad.
En ese contexto, AFT Refugios trabaja en el diseño y la fabricación de módulos habitacionales de alta calidad, para quienes buscan construir con criterios técnicos, una estética cuidada y soluciones pensadas para uso real y sostenido en el tiempo.
-¿Quiénes son hoy los principales clientes de AFT Refugios?
Vemos un crecimiento fuerte en tres perfiles de cliente donde la arquitectura modular resuelve necesidades concretas.
En primer lugar se encuentra el sector agropecuario. Muchos establecimientos rurales necesitan sumar unidades habitacionales por expansión familiar o reorganización operativa: ampliaciones de cascos, viviendas para operarios, depósitos y espacios de apoyo. En el campo, construir suele complicarse por distancia, logística y mano de obra; ahí el sistema modular aporta previsibilidad y plazos más acotados.
En segundo lugar, el turismo de mayor estándar. Hay demanda de alojamientos en entornos naturales y de difícil acceso como lagunas, bosques, acantilados o campos. En estos espacios la obra tradicional tiende a ser lenta y costosa. La modularidad permite avanzar con un esquema más planificable, manteniendo un nivel constructivo y estético definido.

En último lugar, la vivienda permanente para particulares que priorizan diseño, calidad constructiva y control del proceso. En muchos casos buscan evitar el desgaste típico de una obra tradicional: demoras, sobrecostos y descoordinación. AFT Refugios trabaja con modelos estandarizados y también con proyectos a medida, con superficies que van desde 70 hasta más de 200 m².
-¿Cómo se sostiene un producto premium en un mercado tan inestable?
La construcción modular en Argentina enfrenta condiciones difíciles: carga tributaria alta, falta de crédito para el cliente final y para la industria, y un contexto donde los costos cambian todo el tiempo. Para sostener un producto con estándares técnicos altos, necesitamos orden interno y planificación minuciosa.
También pesa la competencia de productos importados, sobre todo de Asia, que entran con precios más bajos y componentes de calidad inferior. El problema no es solo el precio, sino que muchas veces la competencia se vuelve desleal: esas industrias operan con cargas impositivas menores y con respaldo financiero, mientras que en Argentina la industria nacional enfrenta presión tributaria alta en toda la cadena de valor, costos poco previsibles y sin financiamiento real para sostener la producción.
Sin embargo, nuestra decisión fue seguir apostando por la calidad, la mejora constante y una visión de largo plazo. Creemos profundamente en la capacidad productiva de Argentina y en el valor del mercado interno. Tenemos tres socios jóvenes, con empuje y energía, son insistentes, cabeza duras y no bajan los brazos, y eso es parte clave de lo que nos mantiene creciendo.

Este contexto tan cambiante e inestable nos exige, como fabricantes, estar siempre a la vanguardia, innovar y generar impacto. Es un valor agregado muy diferenciador el poder ofrecer una vivienda con eficiencia energética. Para lograr esto, agregamos a nuestros proyectos, entre otros, opciones de aislación con celulosa proyectada que te permite lograr un gran confort térmico y acústico, contribuyendo además ambientalmente, dado que es un biomaterial que surge de la economía circular y se fabrica en Córdoba.

Después de cinco años, ya vendimos en ocho provincias y logramos clientes en todos los segmentos que nos propusimos: campo, vivienda única, desarrollos turísticos y soluciones comerciales. Estamos alcanzando objetivos, atravesando desafíos reales y aprendiendo muchísimo. No tenemos dudas de que la construcción modular va a formar parte de las soluciones del futuro, y nos estamos preparando para estar a la altura de lo que el mercado va a demandar.
Para más información pueden contactarse en +54 9 3518 10-2430 (Juan Pablo Rodríguez) o su página web en Instagram: aft_refugios
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