Dólar
Cualquier inversor que tenía 100 dólares a principios de 2015 debería sentirse muy feliz de poder conservarlos intactos a esta altura del año.
Cualquier inversor que tenía 100 dólares a principios de 2015 debería sentirse muy feliz de poder conservarlos intactos a esta altura del año. Salvo contadas excepciones, en cualquier lugar del mundo es sustancialmente más "rico" por la fuerte apreciación de esa moneda contra las demás divisas (ajustadas por inflación), commodities y activos financieros. Las últimas jornadas fueron negras para los mercados. Las malas noticias de China hicieron estallar los temores ya vigentes y generaron una gran corrección con potencialidad de ser un ciclo bajista de duración incierta. Pero la política económica argentina sigue enfrascada en un modelo que debe llegar a las elecciones sea como sea, aún cuando el viento de cola giró casi 180 grados. El mercado busca cubrirse de lo que presiente inevitable: un ciclo donde la devaluación le gane a la inflación, saliendo paulatina o violentamente del atraso cambiario, con sus consecuencias sobre la escasez de dólares y el estancamiento económico dada la matriz productiva local. Las últimas devaluaciones (Brasil, caída de productos agrícolas y energéticas) han generado presión adicional. En el mercado de capitales hay opciones para que empresas y particulares puedan cubrirse ante las consecuencias de los escenarios previsibles: bonos y obligaciones que pagan en dólares billete, títulos dollar linked, dólar futuro vía Rofex, o, al menos, optimizar la tasa de interés de los pesos vía bonos ajustables por tasa de Lebacs. Permanecer inactivos o atesorar excedentes en dólares no es lo más eficiente.
* Presidente de S&C Inversiones

