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Demasiadas pruebas de fe para bolsillos terrenales

La relación entre el nivel de deuda y el valor de todo lo que produce el país ha vuelto a ubicarse en un rango que obliga a prestarle atención.

30 de octubre de 2016 a las 12:41 a. m.
Demasiadas pruebas de fe para bolsillos terrenales

Los indicadores de septiembre han dejado demasiadas piedras en el camino de las almas que profesan los mandamientos de las " macrinomics ". Es difícil evangelizar así entre bolsillos terrenales. El mes pasado, las ventas de alimentos, bebidas y otros artículos de uso cotidiano se derrumbaron 7,3 por ciento en unidades respecto del mismo mes del año pasado.Los datos que releva la consultora CCR muestran que el consumo masivo acumula nueve meses seguidos en rojo, un fenómeno que está asociado al deterioro en la capacidad de compra de los salarios.Y si bien en la segunda parte del año la carrera entre los sueldos y la inflación está algo más pareja, hay un evidente cansancio acumulado que impacta en las expectativas de corto plazo.La producción tampoco reacciona. Según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), la actividad industrial se contrajo ocho por ciento en septiembre. Es cierto que el escenario recesivo ayuda en la desgastante pelea contra la inflación, pero es una triste aporía que le saca oxígeno a la esperada reactivación.Apenas un dato alimenta cierta esperanza: el empleo privado formal en el Gran Córdoba levantó la cabeza después de seis meses negativos. Pero la suba es ínfima (0,1 por ciento mensual) para tanta fragilidad, aun cuando las firmas que buscan recursos humanos aseguran que la rueda ha comenzado a girar en varios sectores.Cuando arrancó el segundo semestre, el economista Miguel Kiguel, de la consultora Econviews, entregó a sus clientes un informe con escenarios de aquí a 2019. Si bien presentó altas chances de mejoría, le otorgó casi 33 por ciento de probabilidad a la hipótesis de "empantanamiento".Las nubes de ese pronóstico están encima de un cielo macroeconómico que, además, muestra factores que son recurrentes en las diferentes crisis que ha atravesado la economía argentina en buena parte de su historia.Uno de ellos es el déficit fiscal, que no es otra cosa que el permanente vacío que queda entre la plata que entra y la que sale del Estado para cubrir todos sus gastos. La ilusión monetaria de la máquina de imprimir billetes es una maldición que vuelve cada tanto para cubrir ese hueco.Otro es el conjuro del endeudamiento externo. No es lo mismo pedir dólares para inversión productiva que para tapar el déficit fiscal y, de esa forma, evitar un ajuste doloroso. Algo de eso está ocurriendo en las cuentas nacionales.La relación entre el nivel de deuda y el valor de todo lo que produce el país ha vuelto a ubicarse en un rango que obliga a prestarle atención.La razón es muy simple: si el empantanamiento persiste, la economía crecerá muy lentamente, los ingresos serán mediocres y el peso de la deuda será cada vez mayor. Ergo, la fe seguirá a prueba durante muchos meses más.