La Voz En Vivo. Combustibles: advierten que el precio de la nafta está atrasado y debería subir hasta un 23%
El exsecretario de Energía, Emilio Apud, analizó ante La Voz En Vivo, el impacto del crudo internacional en los surtidores locales y detalló los factores internos que presionan los costos actuales.
La brecha entre los precios internacionales del petróleo y los valores que pagan los consumidores en los surtidores argentinos vuelve a estar en el centro del debate energético.
Según expresó a La Voz En Vivo el exsecretario de Energía de la Nación, Emilio Apud, el precio local de los combustibles se encuentra rezagado frente a la volatilidad del mercado global.
La inestabilidad geopolítica actual ha impulsado el valor del barril de crudo hacia los 100 dólares, una cifra que contrasta con los 70 dólares registrados hace apenas unas semanas. Esta variación internacional obliga a un proceso de adecuación de los precios internos para evitar desajustes mayores en la cadena de valor.
El impacto del crudo en el surtidor
Apud explicó que el petróleo crudo representa aproximadamente el 40% de la composición del precio final de las naftas que se comercializan en el país. El resto del costo se divide entre impuestos, biocombustibles y los márgenes correspondientes a la distribución y comercialización.
Bajo este esquema, se estima que por cada dólar que aumenta el barril de petróleo a nivel internacional, el impacto en las estaciones de servicio argentinas debería oscilar entre el 1% y el 1,3%. Esta relación técnica marca la pauta de los ajustes necesarios para mantener el equilibrio.
Si se toma en cuenta el incremento reciente del 20% en el valor del barril, el aumento necesario en los surtidores locales debería ubicarse entre el 20% y el 23%. Hasta el momento, desde el inicio del conflicto bélico, los precios han subido cerca de un 14%, lo que confirma el desfase.
Impuestos y biocombustibles en la mira
El exsecretario señaló que el atraso actual no responde exclusivamente a las decisiones de las petroleras, sino a la gestión de la recaudación impositiva por parte del Estado. Por ley, la actualización de impuestos debe realizarse trimestralmente basándose en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Sin embargo, durante los años 2024 y 2025 no se aplicaron todas las actualizaciones correspondientes, lo que generó un acumulado importante para el fisco que deberá recuperarse en el futuro. Esta situación añade una presión extra sobre el precio final que percibe el usuario.
A esto se suma la actualización de los precios regulados de los biocombustibles, que las petroleras están obligadas por normativa a añadir a la mezcla de naftas y gasoil. Ambos factores, impositivo y regulatorios, contribuyen a la percepción de un precio "atrasado" en el mercado interno.
Abastecimiento de gas y el fin de las importaciones
Respecto al abastecimiento de gas natural, Apud brindó tranquilidad sobre la situación para el próximo invierno, a pesar de que Argentina aún no alcanza el autoabastecimiento pleno. Se espera que este año sea necesario importar unos 20 buques de gas natural licuado (GNL) para cubrir los picos de demanda.
Esta cifra representa una disminución drástica frente a los 100 barcos que se llegaban a importar en años anteriores. El costo de estas importaciones será más alto debido al contexto internacional, pero se compensará con la mayor recaudación fiscal proveniente de las exportaciones de hidrocarburos.
El panorama para el próximo año es más optimista gracias a la finalización de obras de infraestructura, como el gasoducto Perito Moreno y proyectos a cargo de la empresa TGS. Se prevé que el 2025 sea el primer año sin necesidad de importaciones de gas, permitiendo exportar los excedentes estivales.
Tensión geopolítica y el mercado global
La volatilidad del precio internacional no responde únicamente a la oferta y la demanda, sino a una sensación de incertidumbre geopolítica generada por conflictos en Oriente Medio. Las amenazas de bloqueos en el estrecho de Ormuz por parte de Irán mantienen en alerta a los principales importadores asiáticos.
Si bien países como China, India y Japón son los más perjudicados por la escasez en el Golfo Pérsico, el incremento del precio internacional termina afectando a Argentina a través de las tasas de interés. Esto dificulta la llegada de capitales necesarios para invertir en yacimientos locales.
El mercado observa con atención si la infraestructura petrolera sufrirá daños permanentes, lo que prolongaría los precios altos durante meses debido al tiempo necesario para las reparaciones. Por ahora, la producción global se mantiene, pero la cautela de los mercados sigue presionando los valores hacia arriba.
La evolución de los precios en los surtidores locales dependerá, en última instancia, de cómo el Gobierno decida administrar la recuperación de los impuestos atrasados y la evolución del crudo en un mundo en conflicto.



