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Bolsa: con el desafío de financiar la inversión

Con la nueva ley, se busca que el mercado se transforme, realmente, en una fuente relevante de financiamiento empresario. Hoy, las principales emisiones están ligadas al consumo. Mientras se aguarda la reglamentación, se espera que los cambios generen el despegue.

01 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Bolsa: con el desafío de financiar la inversión
Nuevo Mercado, ¿La llave del financiamiento? (Ilustración de Javier Candellero).

Desde hace años, la discusión en los pasillos bursátiles argentinos era cómo hacer para que el mercado de capitales adquiera la importancia que tiene en otros países del mundo para canalizar el ahorro hacia la inversión.

Esta cuestión volvió a tomar relevancia a partir de la sanción de la nueva Ley del Mercado de Capitales, que entró en vigencia a principios de año pero que no se aplica hasta tanto se reglamente en sus aspectos más importantes (hasta ahora hubo sólo una resolución parcial).

Estos temas fueron tratados la última semana en el Cuarto Congreso del Mercado de Capitales, que se desarrolló en Córdoba, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Economía y Finanzas (Iaef).

Desde el punto de vista de la economía, hay dos objetivos centrales que debería perseguir la nueva normativa: por un lado, multiplicar el volumen operado en las distintas bolsas en forma exponencial. Como dato, mientras en 1994 se negociaban en acciones unos 150 millones de dólares por día, hoy se operan menos de 10 millones.

El segundo objetivo es transformar al mercado en una fuente de financiamiento relevante para la economía.

Hoy hay empresas emitiendo títulos para obtener fondos en la Bolsa, pero la mayoría de estas colocaciones están destinadas al consumo. “En 2013, el 90 por ciento de los fideicomisos financieros financiaron consumo; hay un déficit en el rubro inversiones”, advierte Cristian López, de Consultatio Asset Management. Ahora, el desafío es que la inversión empiece a tomar un papel más preponderante en el total.

Una nueva entidad

La nueva ley establece un escenario completamente nuevo. Los principales cambios tienen que ver con el fin de la autorregulación, con una mayor injerencia estatal a través de la total supervisión y control de la Comisión Nacional de Valores (CNV), con la llamada desmutualización, con cambios en las agencias de calificación y, sobre todo, con la creación de un único mercado unificado en todo el país. Salvo el polémico artículo 20, el resto es visto con buenos ojos por los actores.

Hoy está compuesto de cinco mercados de valores (entre ellos el de Córdoba), 17 bolsas de comercio, dos mercados de futuros (Rofex y Matba) y el Mercado Abierto Electrónico (MAE).

La intención de la CNV es tratar de que se forme una institución más grande que abarque a varias de las entidades que hoy existen. Y, si no es posible englobar a todos los mercados, al menos que operen en una plataforma tecnológica que esté interrelacionada para que cualquier agente del país pueda negociar en ellos.

Un paso fundamental en este sentido se dio con la conformación de Bolsas & Mercados Argentinos (B&MA o “Bima”), la nueva sociedad que formaron el Mercado de Valores y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y a la cual el Mercado de Córdoba fue el primero en ingresar.

En estas semanas, también están firmando su adhesión los mercados de valores del Litoral, Rosario y Mendoza.

Según trascendió, la Bolsa de Córdoba, junto con otras bolsas del país también integraría la nueva entidad, aunque con un estatus diferente a los mercados en los cuales se negocian los instrumentos financieros.

Bernardo Mariano, consultor internacional de Equity Research Desk, quien asesora en la conformación del B&MA, destacó la oportunidad que tiene esta situación. “En otros países, como Brasil, la creación de una ‘bolsa insignia’ generó un gran salto en el volumen”, subrayó. “Hoy el mercado argentino atiende en Nueva York, la mayoría de los títulos locales se negocian allá. En Buenos Aires la participación cayó en los últimos 20 años, hasta un 10 por ciento”, explicó y aseguró: “Con B&MA queremos repatriar el mercado a la Argentina”.

La unificación también permitiría que una empresa del interior del país que quisiera emitir algún instrumento de financiación bursátil, pueda ofrecerlo no sólo en su ciudad sino en todo el país o en el mundo, a través de la red de agentes de un mercado integrado.

Precisamente, ese es el principal tema de agenda del mercado bursátil. “Entre el 25 y 30 por ciento del financiamiento empresario proviene del mercado de capitales. El resto lo ofrece el sistema financiero”, dice Norberto Mathys, de Banco de Valores. “Los bancos no pueden prestar a largo plazo porque están fondeados con plazos fijos a 30 y 60 días. En el mercado hay grandes bolsones de liquidez, y las tasas son atractivas”, agrega López.

Nuevas normas

Sin autorregulación. Con la nueva ley, el mercado de capitales deja de estar regulado por las instituciones que lo integran (bolsas y mercados de valores) y pasan a estar bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Desmutualización. Se elimina la obligación de ser accionista de un mercado para ser agente de negociación. Cualquier persona o institución que cumpla con los requisitos podrá serlo, previa inscripción en la CNV. Los actores prestan especial atención a las condiciones de patrimonio, garantía y otros recaudos que fijará la reglamentación.

Interrelación. Se busca la unificación de todos los mercados del país, para crear una única plaza federal que negocie, tanto instrumentos de contado, como futuros. Un paso en este sentido es la creación del B&MA.

Negociación interconectada. La CNV intenta que exista una plataforma tecnológica que conecte a todas las plazas.

Regulación y sanción. La CNV tendrá esta potestad sobre los intervinientes en los mercados.

Agencias de calificación. Se abre el juego a otros actores, entre otros, universidades públicas.

Artículo 20. Es el punto más polémico, pues permite que la CNV intervenga a una empresa, sólo con el pedido del 2% de sus accionistas.