
Córdoba aprobó un fondo de $ 10.000 millones para startups y se convierte en pionera en Argentina
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Redacción La Voz
La idea primigenia que dio lugar a lo que hoy es Calfix surgió en el invierno de 2015, en Madrid. Allí se encontraban las científicas argentinas María Gabriela Paraje y Anabela Guilarducci realizando instancias de investigación.
Paraje es doctora y profesora de Microbiología en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Guilarducci también es doctora y directora del Área de Investigación y Desarrollo del Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (Cecovi) de la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
En la capital española fue donde se dieron las primeras conversaciones sobre la posibilidad de integrar sus conocimientos para desarrollar soluciones innovadoras.

Ya en 2021, las científicas comenzaron una línea de investigación interdisciplinaria y, luego de varios años de desarrollo en los laboratorios de ambas universidades, crearon una tecnología basada en bacterias no patógenas que permite sellar fisuras en estructuras de hormigón, restaurando su integridad y prolongando su vida útil.
Este avance llevó a la formación de Calfix, una startup de base científica y tecnológica.
Al participar en el programa IGNITE 2025 de GRIDX, una de las iniciativas más reconocidas de América latina para la creación de startups de este tipo, se incorporó al equipo el abogado Pablo Montequín, quien está a cargo de la propiedad intelectual y el desarrollo de negocios.
Posteriormente, la estrategia empresarial de Calfix continuó su desarrollo a través de Tetuan Valley, aceleradora vinculada al ecosistema Google for Startups Madrid, y de The Engine, aceleradora del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
La tecnología de la startup utiliza microorganismos no patógenos capaces de generar carbonato de calcio, un mineral compatible con el hormigón que permite reparar fisuras y reducir el deterioro de las estructuras.

A diferencia de los métodos tradicionales, que rellenan grietas con materiales sintéticos, Calfix promueve la formación de nuevos minerales directamente dentro de la matriz cementicia dañada.
Para ello, la solución integra conocimientos de microbiología, ciencia de materiales y nanotecnología compatibles con los procesos constructivos actuales.
El desarrollo contempla herramientas de modelado predictivo, asistidas por inteligencia artificial, para optimizar el desempeño de las formulaciones bajo diferentes condiciones ambientales y tipos de materiales.
¿Cuál es la meta final? Que la infraestructura dure más tiempo, requiera menos intervenciones y genere menores costos económicos y ambientales durante todo su ciclo de vida.
“Uno de los aspectos diferenciales de esta tecnología es que promueve una reparación mineral, es decir, la restauración del material mediante la formación de nuevos minerales compatibles con la matriz cementicia original”, explicó Paraje.
La solución de Calfix apunta a reducir la frecuencia de reparaciones, reconstrucciones y el consumo de cemento, cuya producción representa aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO₂, recordó la científica.
Actualmente, Paraje es directora científica (CSO) de Calfix; Guilarducci actúa como directora tecnológica (CTO), y Montequín como director ejecutivo (CEO), radicado en Madrid.
El modelo de negocio de la startup se encuentra en período de validación, con la idea de combinar diferentes vías de comercialización: venta de productos, servicios especializados, licenciamiento tecnológico y alianzas estratégicas con empresas del rubro.
La propuesta de valor se centra en aumentar la durabilidad de las estructuras, reducir costos de mantenimiento y contribuir a disminuir la huella ambiental asociada a la construcción.
Según Paraje, “apuntamos al mercado global del mantenimiento, la reparación y la extensión de la vida útil de infraestructuras de hormigón. El mercado global de reparación de fisuras en hormigón se estima actualmente en alrededor de U$S 20 mil millones anuales, mientras que el mercado de hormigones autorreparantes proyecta superar los U$S 60 mil millones en los próximos años”.
Esto incluye puentes, edificios, puertos, obras civiles, infraestructura energética, instalaciones industriales, minería, petroquímica y patrimonio arquitectónico.
En función de en qué fase de desarrollo de producto se encuentran, la directora científica precisó que se trabaja en la etapa de validación tecnológica avanzada y consolidación de prototipos.
“Ya hemos obtenido resultados muy alentadores en laboratorio, incluyendo el sellado de fisuras de varios milímetros. Actualmente estamos trabajando en la validación de reproducibilidad, compatibilidad con diferentes materiales cementicios, escalabilidad productiva y desempeño en condiciones cada vez más cercanas a escenarios reales de operación”, acotó.
En cuanto a eventuales clientes, Calfix mantiene conversaciones con empresas, operadores de infraestructura y potenciales socios estratégicos.
“Los reclamos más urgentes del sector en la materia pasan por una solución fácil de aplicar, rentable y duradera. La respuesta inicial del mercado ha sido muy positiva, lo que sugiere que existe interés por este tipo de tecnología”, manifestó Paraje.
En tanto, la startup se sostiene por la combinación de financiamiento científico, apoyo institucional y acompañamiento del ecosistema emprendedor, a la vez que sigue explorando nuevas oportunidades de aceleración e inversión para afianzar el crecimiento.
Calfix resultó seleccionada para participar en Blueprint, un programa de The Engine, la iniciativa creada por el MIT para impulsar tecnologías científicas de frontera con potencial transformador.
“La participación de equipos provenientes de América latina es poco frecuente”, resaltó Paraje.
En mayo pasado, el equipo de la startup llevó a cabo en Estados Unidos actividades de formación, mentorías, validación de mercado, interacción con expertos e inversores internacionales, generación de redes de colaboración y vinculación con potenciales socios estratégicos.
La instancia final se desarrolló el 20 de mayo en Cambridge, Massachusetts, donde Calfix presentó su propuesta tecnológica ante un jurado de expertos y referentes del ecosistema internacional de innovación y emprendimiento.
En cuanto a propiedad intelectual, la startup tiene diferentes solicitudes de protección en proceso.
Asimismo, el objetivo a corto plazo es completar la validación tecnológica, fortalecer la estrategia de propiedad intelectual y consolidar alianzas.
A mediano plazo, la idea es realizar pruebas piloto en condiciones reales, escalar la producción y consolidar el modelo de negocio.
Más a largo plazo, la intención es explorar aplicaciones compatibles con nuevas tecnologías constructivas, incluyendo procesos avanzados de fabricación e impresión 3D.
“La participación en Blueprint constituye una validación internacional de la tecnología desarrollada por Calfix y refuerza el potencial de la ciencia argentina para generar empresas de base tecnológica con capacidad de competir en mercados globales”, cerró Paraje.