Endeudados. Alerta por el endeudamiento familiar: casi 7 millones de personas quedaron fuera del sistema de crédito
La morosidad en Argentina alcanzó niveles récord sin precedentes desde el fin de la convertibilidad y ya afecta a casi un tercio de quienes utilizan billeteras virtuales.
Casi siete millones de personas fueron expulsadas del mercado crediticio en Argentina durante mayo debido a un incremento histórico en la morosidad que ya afecta al 27% de la población con financiamiento vigente.
El informe de la consultora 1816 advierte que la mora en el sistema financiero para las familias escaló hasta el 12,7% en mayo, completando diecinueve meses consecutivos de subas constantes.
Esta situación crítica no tiene antecedentes cercanos desde la salida de la convertibilidad y se multiplicó por cinco en comparación con los registros de finales de 2024.
El panorama es todavía más complejo en las entidades no bancarias y billeteras virtuales, donde la irregularidad casi alcanza a un tercio del total prestado con un 32,2% de impagos.
El impacto en los deudores más jóvenes
Los datos revelan que el 40% de los jóvenes de entre 26 y 35 años mantiene actualmente alguna deuda vencida con bancos o plataformas digitales.
La mayor parte de los saldos impagos totales del sistema recae sobre el segmento de entre 18 y 25 años, quienes concentran el 42,8% de la deuda en mora.
De los casi siete millones de personas inhabilitadas, aproximadamente dos millones perdieron su condición de sujetos de crédito en apenas los últimos ocho meses.
Radiografía de la mora actual
- Mora bancaria familiar: alcanzó el 12,7% del total del sistema en mayo.
- Mora en billeteras virtuales: escaló hasta el 32,2%, triplicando los valores de hace un año y medio.
- Exclusión financiera: un total de 6,8 millones de personas ya no califican para nuevos préstamos bancarios.
El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, afirmó que el próximo ciclo de financiamiento será más selectivo y sostenible tras haber superado este pico de mora.
El funcionario sostuvo que el nuevo escenario de baja inflación obligará a deudores y acreedores a valorar mucho más el historial crediticio personal.
A corto plazo, los analistas estiman que el consumo de las familias dejará de ser el motor de la actividad económica ante la falta de fuentes de financiamiento genuinas.

