Terremotos en Venezuela. La características geológicas que explican la devastación del doble sismo

El sismólogo Gustavo Ortiz explico que la baja profundidad en la que se registró el doblete sísmico y los suelos saturados en la región del epicentro del fenómeno natural se cuentan entre los motivos de la gravedad de los daños.

25 de junio de 2026 a las 07:38 p. m.
La características geológicas que explican la devastación del doble sismo
La imagen muestra el momento exacto en el que se monitorea el doblete sísmico en Venezuela en el Observatorio Sismológico Conicet-Universidad Nacional de San Juan “Dra. Patricia Alvarado”, de San Juan, que dirige Gustavo Ortiz.

El terremoto registrado en Venezuela presenta una característica particular: se trató de un “doblete sísmico”, es decir, dos eventos de gran magnitud ocurridos casi de manera consecutiva. El primero alcanzó los 7,2 y, apenas 39 segundos después, se produjo un segundo sismo aún más fuerte, de 7,5. Según explicó a La Voz el sismólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico Conicet-Universidad Nacional de San Juan “Dra. Patricia Alvarado”, de San Juan, “este tipo de fenómeno está asociado a contextos geológicos complejos”.

En este caso, “el origen se vincula al contacto entre la placa sudamericana y la del Caribe. “Se trata de un límite denominado ‘transformante’, donde las placas se deslizan lateralmente una junto a la otra, a diferencia de lo que ocurre en países como Japón o Chile, donde una placa se introduce debajo de otra”, señaló el sismólogo. “Este comportamiento es comparable al de la Falla de San Andrés en Estados Unidos”, completó.

Recuerdo cercano

Según Ortíz, el fenómeno recuerda también a lo ocurrido en Turquía en 2023, cuando dos grandes terremotos (7,8 y 7,5) sacudieron la región. “En todos estos casos, la liberación de energía acumulada en fallas geológicas produce eventos encadenados y una intensa actividad de réplicas, que pueden extenderse durante semanas o incluso años”, advirtió.

Para el experto, uno de los factores clave en los daños observados es la escasa profundidad de los sismos, estimada entre 10 y 20 kilómetros. “Esto provoca que la energía llegue con mayor intensidad a la superficie. Además, influyen las características del suelo. En ciudades costeras como La Guaira, cercana a Caracas, los terrenos saturados de agua amplifican las ondas sísmicas, generando fenómenos como la licuación del suelo, que debilita las estructuras”, razonó.

Ortiz aclaró que, aunque Venezuela es un país con tradición sísmica y normas constructivas específicas, la magnitud de estos eventos puede superar cualquier previsión.

Contexto similar en Argentina

El especialista comparó la situación sísmica de Venezuela con la de Tierra del Fuego, donde también interactúan placas tectónicas que se desplazan lateralmente. Explicó que, a diferencia de otros casos, no hay choque frontal ni subducción, sino un roce horizontal que acumula tensión y puede generar terremotos.

Ortiz explicó que en el sur argentino, este proceso ocurre a lo largo de la falla Magallanes-Fagnano, que atraviesa el lago Fagnano en el territorio fueguino y marca el límite entre placas. Así, mientras ciudades como Río Grande está sobre la placa sudamericana, Ushuaia se ubica en la placa Scotia, similar a la del Caribe. Ambos contextos comparten un riesgo sísmico comparable al de la República Bolivariana.

En el resto del país, regiones como San Juan, Mendoza o Córdoba también registran actividad sísmica, aunque en contextos diferentes.

Finalmente, como antecedente local, el sismólogo recordó el doblete sísmico ocurrido en 1977 en Caucete, San Juan, en la Sierra Pie de Palo.