Venezuela Más de 200 réplicas y miles de familias viviendo a la intemperie tras los sismos
Intensifican las tareas de rescate en búsqueda de sobrevivientes y sigue llegando ayuda internacional para asistir a las víctimas del doble sismo.
Venezuela atraviesa una de las peores emergencias de su historia reciente tras el doble terremoto registrado el miércoles último. A la devastación inicial se suma ahora un fenómeno persistente: hasta ayer a la mañana se contabilizaron 214 réplicas, según informó la presidenta de la República Bolivariana, Delcy Rodríguez. Aunque desde el punto de vista sismológico esta cifra se encuadra dentro de lo esperable tras un evento de gran magnitud, como lo informó a La Voz el sismólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico Conicet-Universidad Nacional de San Juan “Dra. Patricia Alvarado, en la práctica mantiene a la población en un estado de temor constante.

El último balance oficial elevó a 920 los fallecidos y 3.360 los heridos, mientras que estimaciones no confirmadas advierten que el número de desaparecidos podría alcanzar los 50 mil. En paralelo, más de 70 mil familias resultaron damnificadas, muchas de ellas sin hogar, obligadas a pasar las noches en las calles, las plazas y en refugios improvisados.
Noches tremendas
La noche posterior al sismo fue especialmente crítica. En Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas, miles de personas evitaron regresar a sus viviendas por temor a nuevos derrumbes. El sonido intermitente de las réplicas, algunas perceptibles, otras apenas registradas por equipos técnicos, interrumpió el descanso y profundizó la angustia. Familias enteras permanecieron en vigilia, muchas de ellas organizadas en grupos para turnarse el descanso mientras otros vigilaban estructuras dañadas. El desasosiego y la angustia persistían ayer.

El paisaje urbano refleja la magnitud del desastre. En Altamira y Los Palos Grandes, edificios con grietas profundas, fachadas colapsadas y estructuras comprometidas obligaron a evacuaciones masivas. Por caso, en el edificio Petunia, uno de los puntos más críticos, rescatistas trabajaban sin pausa retirando escombros en busca de sobrevivientes. La escena se repetía en distintas ciudades: voluntarios, bomberos y equipos internacionales operan contrarreloj.
Horas cruciales
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud reiteró que las primeras 72 horas son cruciales para rescatar personas con vida. Desde Washington, el director de emergencias sanitarias de la Organización Panamericana de la Salud, Ciro Ugarte, advirtió que los hospitales enfrentan una presión extrema, atendiendo fracturas, traumatismos craneales, quemaduras y lesiones por aplastamiento.

“Las prioridades sanitarias inmediatas incluyen la gestión de grandes números de víctimas y la atención traumatológica”, señaló. En muchas zonas, la infraestructura hospitalaria también resultó dañada, lo que complica la respuesta médica y obliga a instalar centros de atención de emergencia.
Militarización
Frente al escenario crítico, el Gobierno venezolano dispuso la militarización del estado de La Guaira, declarado zona de desastre. Según explicó Rodríguez, la presencia de la Fuerza Armada busca garantizar la seguridad, facilitar las tareas de rescate, evitar saqueos y asegurar la distribución de ayuda humanitaria en una región donde el colapso de infraestructuras es generalizado.

La respuesta internacional comenzó a intensificarse en las últimas horas. Equipos de rescate provenientes de México, Alemania y España ya se encuentran en territorio venezolano, sumándose a un operativo que incluye perros especializados, drones y tecnología de búsqueda. En total, al menos 16 países han enviado brigadas, superando el millar de rescatistas desplegados.
Asistencia internacional
Además, organismos multilaterales y gobiernos de distintas regiones anunciaron asistencia económica y logística. En este marco, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzó un llamamiento de emergencia por unos 60 millones de dólares para asistir a unas 300 mil personas afectadas. Su secretario general, Jagan Chapagain, subrayó que “un desastre de esta magnitud no puede recaer únicamente sobre los hombros locales”.
La solidaridad internacional también se expresó en el ámbito diplomático. Durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos, la delegación venezolana ante la Organización de las Naciones Unidas agradeció el apoyo recibido. El embajador Alexander Yánez destacó que “toda forma de solidaridad material y moral resulta esencial en estos críticos momentos”.
Incertidumbre y angustia
Mientras tanto, la incertidumbre persiste entre miles de familias que buscan a sus seres queridos. Iniciativas como bases de datos colaborativas permiten cruzar información sobre desaparecidos, hospitalizados o fallecidos, en un intento por ordenar el caos informativo y brindar respuestas en medio de la tragedia.

Desde el punto de vista geológico, los expertos explican que las réplicas responden al reajuste de la falla tectónica tras el sismo principal. Este proceso implica la liberación progresiva de energía acumulada en la corteza terrestre, reduciendo la probabilidad de un evento de igual magnitud en el corto plazo, aunque sin eliminar riesgos para estructuras ya debilitadas.
Panorama aciago
En las calles, sin embargo, la teoría científica convive con una realidad más urgente: la supervivencia. Cada réplica revive el miedo, cada hora que pasa reduce las probabilidades de encontrar sobrevivientes, y cada noche a la intemperie expone a los damnificados a nuevas amenazas.
Con el reloj corriendo en contra, Venezuela enfrenta un desafío monumental: rescatar a los atrapados, asistir a los heridos y comenzar, en paralelo, un largo proceso de reconstrucción.


