Sanción. El Vaticano excomulgó a la Fraternidad San Pío X tras la consagración de obispos sin autorización papal
La decisión fue anunciada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que calificó las consagraciones realizadas este miércoles en Écône, Suiza, como un "acto cismático"
El Vaticano endureció este jueves su respuesta contra la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), al declarar que el grupo rompió formalmente la comunión con la Iglesia católica tras la consagración de cuatro nuevos obispos sin el consentimiento del papa León XIV.
Además, excomulgó a los obispos y sacerdotes de la organización y advirtió que los fieles que adhieran formalmente a sus enseñanzas también podrían quedar alcanzados por la máxima sanción prevista por el derecho canónico.
La decisión fue anunciada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que calificó las consagraciones realizadas el miércoles en Écône, Suiza, como un "acto cismático".
Durante esa ceremonia, a la que asistieron unas 15.500 personas, la FSSPX desafió el pedido realizado por León XIV de postergar el nombramiento de nuevos obispos para preservar la unidad de la Iglesia.

Qué implica el decreto del Vaticano
El decreto dispone la excomunión de los cuatro obispos recién consagrados y de los dos prelados que participaron de la ceremonia. Además, considera cismáticos a los aproximadamente 750 sacerdotes de la fraternidad, quienes también quedan automáticamente excomulgados.
La medida invalida, además, los sacramentos del matrimonio y de la confesión administrados por sacerdotes de la FSSPX, revirtiendo algunas de las concesiones que el Vaticano había otorgado al grupo durante los últimos años como parte de un intento de acercamiento.
La Santa Sede también exhortó a los católicos a dejar de asistir regularmente a las celebraciones de la fraternidad y precisó que quienes adhieran formalmente a sus posiciones doctrinales serán considerados cismáticos.
No obstante, aclaró que la sanción no alcanza a quienes concurren únicamente por razones litúrgicas o espirituales y continúan reconociendo la autoridad del papa.
Un conflicto que lleva más de cinco décadas
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en rechazo a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II, que modernizó diversos aspectos de la Iglesia católica, entre ellos la celebración de la misa en lenguas vernáculas y una nueva relación con otras religiones.
En 1988, Lefebvre ya había consagrado cuatro obispos sin autorización papal, lo que derivó en su excomunión y en la declaración de un acto cismático por parte del Vaticano.
Años más tarde, en 2009, el papa Benedicto XVI levantó esas excomuniones como parte de un proceso de diálogo, aunque la fraternidad nunca recuperó un estatus canónico dentro de la Iglesia.
Con el nuevo decreto, el Vaticano sostiene que la FSSPX vuelve a ubicarse formalmente fuera de la comunión con Roma.
Reacciones dentro y fuera de la Iglesia
Marc-André Mabillard, responsable de comunicación de la fraternidad, calificó las sanciones como "injustas" y afirmó que la extensión de las excomuniones a sacerdotes y fieles resulta "brutal". Según sostuvo, el grupo esperaba una actitud diferente por parte del papa.
En cambio, representantes de organizaciones tradicionalistas que permanecen en comunión con Roma consideraron correcta la excomunión de los obispos, aunque cuestionaron la severidad del resto de las medidas.
Joseph Shaw, presidente de la Latin Mass Society de Inglaterra y Gales, afirmó que la decisión "bajó el martillo" sobre la fraternidad y advirtió que la invalidez de algunos sacramentos podría generar importantes problemas pastorales para miles de fieles.
Actualmente, la Fraternidad San Pío X cuenta con seis obispos, 751 sacerdotes, 264 seminaristas y presencia en decenas de países. Aunque estima que entre 400 mil y 600 mil personas asisten habitualmente a sus misas, el Vaticano aclaró que solo quienes adopten formalmente las posiciones doctrinales del movimiento quedarán alcanzados por la excomunión.
La decisión representa uno de los gestos más firmes del pontificado de León XIV en materia doctrinal y marca el fin de años de negociaciones destinadas a reincorporar a la fraternidad dentro de la plena comunión con la Iglesia católica.
Con información de The Associated Press*

