Estrategia. Ucrania intensificó su ofensiva contra la industria petrolera rusa en medio de las exportaciones del Kremlin

Con ataques estratégicos a refinerías y terminales, Kyiv busca asfixiar la principal fuente de ingresos de Moscú, que vio duplicadas sus ganancias petroleras recientemente. Los detalles.

29 de marzo de 2026 a las 05:03 p. m.
Ucrania intensificó su ofensiva contra la industria petrolera rusa en medio de las exportaciones del Kremlin
Ucrania intensificó su ofensiva contra la industria petrolera rusa en medio de las exportaciones del Kremlin

El Ejército ucraniano redobló sus esfuerzos para desarticular la infraestructura energética de Rusia, lanzando una serie de ataques sistemáticos contra refinerías y terminales de exportación.

Esta escalada ocurre en un momento en que el Kremlin percibe ganancias extraordinarias debido al aumento de los precios del crudo y a una flexibilización parcial de las sanciones internacionales.

Ataques certeros al corazón energético

Durante el mes de marzo, Ucrania llevó a cabo al menos 10 ataques de gran envergadura contra instalaciones energéticas rusas, logrando alcanzar objetivos situados en las profundidades del territorio enemigo. El presidente Volodymyr Zelensky confirmó que los drones de largo alcance de fabricación ucraniana incrementaron notablemente su eficacia operativa.

Entre los objetivos más recientes destaca el complejo de la terminal petrolera de Ust-Luga, en el norte de Rusia, donde imágenes satelitales del 27 de marzo captaron incendios masivos. Según Zelensky, este ataque logró reducir la capacidad operativa de la instalación en un 40%.

Otros puntos estratégicos golpeados incluyen una gran refinería en Yaroslavl, al noreste de Moscú, y los puertos de Primorsk y Saratov.

Consecuencias económicas y respuesta del Kremlin

El impacto de estos ataques obligó al gobierno ruso a considerar medidas drásticas. Se espera que, a partir del próximo 1° de abril, Rusia reintroduzca una prohibición a las exportaciones de gasolina para proteger su mercado interno y compensar lo que los medios locales denominan "mantenimiento no programado de refinerías".

A pesar de la ofensiva, Rusia logró capitalizar la inestabilidad en Medio Oriente. Los analistas estiman que los ingresos petroleros, que representan al menos un tercio del presupuesto estatal ruso, podrían haberse duplicado en el último mes.

Este auge económico se vio favorecido por la decisión del Departamento del Tesoro de EE. UU. de suspender temporalmente ciertas sanciones sobre el crudo ruso para estabilizar los mercados globales.

Una guerra de represalias

El presidente Zelensky fue enfático al señalar que estos ataques son una respuesta directa a los bombardeos rusos contra la red eléctrica ucraniana, que provocaron apagones masivos durante el invierno. "Rusia debe dejar de atacar nuestra infraestructura energética. Entonces no tomaremos represalias contra ella", declaró el mandatario.

Asimismo, Zelensky criticó duramente el alivio de las sanciones, advirtiendo que Moscú utiliza sus recursos económicos para fortalecer su inteligencia y colaborar con aliados como Irán en la identificación de objetivos militares. Mientras el humo sigue siendo visible en los puertos rusos del Báltico, la guerra energética parece entrar en una fase nueva y más agresiva.