Cumbre. Trump llega a China para una cumbre clave con Xi
El presidente de Estados Unidos llega a Beijing buscando presionar sobre Irán sin afectar los vínculos comerciales ni la cooperación bilateral en temas globales estratégicos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegará este miércoles a Beijing para mantener una reunión de alto riesgo con su par chino, Xi Jinping, en un contexto marcado por la guerra en Oriente Medio y las crecientes tensiones comerciales entre ambas potencias. Según reportaron las agencias Associated Press y Xinhua, la visita se produce tras semanas de intentos fallidos de Washington por persuadir a Beijing de presionar a Irán para aceptar condiciones estadounidenses que permitan poner fin al conflicto o, al menos, reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz.

La Casa Blanca ha moderado las expectativas en torno al encuentro. Funcionarios estadounidenses admiten que será difícil lograr un cambio sustancial en la postura china respecto a Irán, pese a que Trump ha oscilado entre criticar la pasividad de Beijing -principal comprador de petróleo iraní- y reconocer su papel en la desescalada parcial del conflicto el mes pasado, cuando impulsó el regreso de Teherán a negociaciones de alto el fuego.
Evitar el descarrilamiento
“No queremos que esto haga descarrilar la relación más amplia”, afirmó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en declaraciones citadas por Associated Press. En esa línea, la administración republicana busca evitar que las diferencias sobre Irán eclipsen otros temas clave, como el comercio bilateral o la cooperación china para frenar el flujo de precursores de fentanilo hacia América del Norte.

Sin embargo, las tensiones han aumentado en los días previos al viaje. Washington anunció nuevas sanciones contra entidades vinculadas a China acusadas de facilitar imágenes satelitales a Irán, lo que, según el Departamento de Estado, habría permitido ataques contra fuerzas estadounidenses en la región. Beijing calificó estas medidas como “presión unilateral ilegal” y respondió activando una ley de bloqueo que prohíbe a empresas chinas cumplir con sanciones extranjeras.
Efectos colaterales
En paralelo, el conflicto en Medio Oriente continúa generando efectos colaterales. Kuwait acusó a Irán de intentar atacar una isla donde se desarrolla un proyecto portuario financiado por China, lo que añade presión a un escenario ya inestable incluso tras el alto el fuego vigente. Analistas citados por Associated Press sostienen que Beijing ha enviado señales de descontento tanto a Teherán como a Washington, pero mantiene una postura cautelosa para evitar una implicación directa.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intensificaron sus llamados a China para que utilice su influencia y contribuya a reabrir el Estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% del petróleo mundial antes del conflicto. Desde la perspectiva estadounidense, la interrupción del comercio energético afecta más a China que a Estados Unidos, debido a su alta dependencia de los hidrocarburos de Oriente Medio.
Deseo común
Aun así, Trump minimizó públicamente las diferencias con Xi y afirmó que el líder chino también desea la reapertura del estrecho. Analistas coinciden en que ambos mandatarios tienen incentivos para evitar una escalada. China importa aproximadamente la mitad de su petróleo y un tercio de su gas natural licuado de la región afectada, lo que convierte la estabilidad en una prioridad económica.

En este contexto, la reunión en la capital china también buscará consolidar la frágil tregua comercial alcanzada el año pasado, cuando ambas potencias estuvieron al borde de una guerra arancelaria. Trump llegó a amenazar con tarifas del 145% a productos chinos, mientras China endurecía controles sobre exportaciones estratégicas, antes de que ambas partes dieran marcha atrás.
Intercambio de opiniones
Por su parte, Xinhua informó que el viaje de Trump, previsto del 13 al 15 de mayo, incluirá “un intercambio en profundidad de opiniones” sobre temas clave de la relación bilateral y la paz mundial. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, reiteró además la oposición de Beijing a las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, un punto de fricción recurrente entre ambos países.
En los días previos a la visita, el canciller chino, Wang Yi, recibió en Beijing a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, y defendió el derecho de Irán a desarrollar energía nuclear con fines civiles, en una señal de continuidad en la política exterior china.
Aunque el encuentro entre Trump y Xi podría abrir espacios de diálogo, analistas internacionales advierten que las diferencias estructurales entre ambas potencias persisten. “Será difícil involucrar profundamente a los chinos bajo cualquier circunstancia”, señaló Kurt Campbell, exsubsecretario de Estado estadounidense, reflejando el escepticismo que rodea a una cumbre clave en un escenario internacional cada vez más complejo.

