La Voz En Vivo. “El sistema no está preparado”: denuncian falta de infraestructura y prevención ante la catástrofe en Venezuela
Liset Luque, referente de la ONG Alianza por Venezuela, analizó el impacto del desastre en La Guaira y la falta de infraestructura para emergencias en una entrevista realizada en La Voz En Vivo.
Venezuela atraviesa horas de extrema angustia tras un desastre natural que ha devastado amplios sectores del estado costero de La Guaira.
Aunque el balance oficial provisorio indica 134 víctimas fatales y más de 970 heridos, el panorama en la zona afectada sugiere que el saldo real podría ser significativamente superior.
Durante una entrevista con La Voz En Vivo, Luque advirtió que las imágenes que llegan desde el centro-norte del país son devastadoras. La activista señaló que muchos edificios colapsaron y que las proyecciones de organismos internacionales son alarmantes.
“Hay muchos edificios que se vinieron abajo”, afirmó Luque en diálogo con este medio. La preocupación crece debido a que La Guaira es la zona donde las comunicaciones están más comprometidas actualmente.
El impacto de la catástrofe en La Guaira
La situación geográfica del estado afectado, que alberga el principal aeropuerto y puerto del país, agrava las dificultades logísticas. La mayoría de los venezolanos se encontraban en sus hogares al momento del siniestro por ser el feriado nacional del 24 de junio.
Las proyecciones citadas durante la entrevista mencionan estimaciones del Servicio Meteorológico de los Estados Unidos que sugieren cifras de entre 10.000 y 100.000 víctimas fatales. Este escenario se ve potenciado por la fragilidad de la infraestructura local tras años de crisis social.
La falta de mantenimiento en los sistemas de prevención y la ausencia de simulacros ante emergencias naturales han dejado a la población vulnerable. Según Luque, Venezuela no cuenta con un sistema de alerta temprana que sea eficiente para estos casos.
Crisis de infraestructura y respuesta sanitaria
La respuesta ante la emergencia ha quedado en manos de cuerpos de seguridad y bomberos que operan con recursos extremadamente limitados. Se reportó que los rescatistas han tenido que trabajar utilizando las linternas de sus teléfonos celulares en zonas sin suministro eléctrico.
“Ni el sistema de salud ni el sistema de seguridad ni de prevención está preparado para recibir o para atender una emergencia catastrófica como esta”, explicó la representante de Alianza por Venezuela.
A la tragedia natural se le suma una crisis de servicios básicos que lleva años afectando al país. El desabastecimiento de insumos médicos y la precariedad de los hospitales complican la atención de los más de 700 heridos registrados hasta el momento.
Desafíos en la comunicación y censura
Otro obstáculo crítico para la gestión de la crisis es el estado de las telecomunicaciones y la censura informativa. El acceso a internet es deficiente y muchas plataformas de información requieren el uso de redes privadas virtuales (VPN) para ser consultadas.
Esta barrera digital impidió que muchos ciudadanos recibieran alertas a tiempo o que pudieran comunicarse con sus familiares en el exterior. Luque destacó que la información oficial suele demorar horas en ser difundida por los canales gubernamentales.
“El primer desafío más grande que ha tenido nuestro país es poder desbloquear esa barrera, esa censura, para poder tratar de entender qué es lo que está pasando”, señaló la activista sobre la falta de reportes oficiales en tiempo real.
Solidaridad desde Argentina y conexión de familias
Ante la desesperación de la comunidad venezolana en el exterior, que supera los 8 millones de migrantes, se han activado redes de ayuda. En Argentina, la ONG Alianza por Venezuela lanzó un dispositivo especial para facilitar el contacto entre familiares.
Este programa, denominado "Conectada Venezuela", busca puentear la falta de conectividad utilizando redes de voluntarios locales. Hasta el momento, han recibido más de 50 solicitudes de personas que buscan noticias sobre sus seres queridos en las zonas de desastre.
La situación es particularmente delicada para los adultos mayores que viven solos en Venezuela, ya que muchos jóvenes han emigrado. La incertidumbre sobre su estado de salud y la integridad de sus viviendas es la principal preocupación de quienes residen en el extranjero.
Un panorama de incertidumbre social
La activista Liset Luque subrayó que la prioridad absoluta en este momento es la asistencia humanitaria y la transparencia en las cifras. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los rescates y la capacidad del estado para gestionar los daños.
“Estamos en oración y en solidaridad con nuestra comunidad, pero no podemos hablar de una cifra definitiva”, concluyó Luque en su intervención. Las próximas horas serán determinantes para conocer la verdadera magnitud de los daños estructurales y humanos.




