Innovación. Refugios de invierno en Canadá: la apuesta urbana para recuperar el espacio público frente al frío
Se trata de pequeñas estructuras temporales que se instalan sobre los ríos congelados para transformar el paisaje gélido en un paseo público habitable.
Mientras que en muchas ciudades del mundo la llegada del invierno vacía los parques y plazas, la ciudad canadiense de Winnipeg encontró una solución arquitectónica para que la vida urbana no se detenga: los Warming Huts.
Se trata de pequeñas estructuras temporales que se instalan sobre los ríos congelados para transformar el paisaje gélido en un paseo público habitable.
Arte y arquitectura contra el clima extremo
Esta iniciativa, que comenzó en 2009 como un concurso internacional de arte y arquitectura, consiste en el ensamblaje de hasta 30 refugios cada invierno sobre los cauces de agua de la ciudad. Los diseños no son permanentes; se colocan únicamente cuando el frío es lo suficientemente intenso como para congelar los ríos y permitir su uso como senderos.
Para la edición de 2026, se seleccionaron propuestas de creadores de China, Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos y Canadá. Una vez finalizada su fabricación, estas piezas de diseño se trasladan al Nestaweya River Trail, donde quedan a disposición del público general para descansar y resguardarse de las inclemencias climáticas.
Una lección de diseño para el mundo
El objetivo principal de los Warming Huts es cambiar la percepción del invierno. En lugar de ser una excusa para el encierro, estas estructuras buscan convertir el frío en parte de la vida cotidiana mediante los siguientes beneficios:
- Protección directa contra el viento y las temperaturas extremas durante las caminatas.
- Creación de puntos de descanso en espacios que de otro modo estarían desiertos.
- Incorporación de diseño de vanguardia en lugares de uso común.
El desafío para Argentina
Esta propuesta se presenta como una lección de planificación urbana para países como Argentina, donde el uso de los espacios públicos suele limitarse a la primavera o el verano.
La propuesta canadiense invita a repensar las ciudades para que sean lindas y aptas para el uso durante todo el año, fomentando que la gente salga de sus casas y se reúna de forma cómoda incluso en los meses más fríos.

