Austria. Reabren la casa natal de Adolf Hitler como comisaría para desalentar el turismo neonazi: así quedó
El edificio donde nació Adolf Hitler en 1889 fue transformado en una sede policial tras una remodelación millonaria. Las autoridades buscan evitar que siga siendo un lugar de peregrinación para simpatizantes del nazismo.
La casa donde nació Adolf Hitler, en la localidad austríaca de Braunau am Inn, fue inaugurada oficialmente este miércoles como comisaría de policía. La medida forma parte de una estrategia impulsada por el Estado austríaco para eliminar el atractivo simbólico del inmueble para grupos y personas que glorifican al dictador nazi.
El edificio está ubicado cerca de la frontera con Alemania y fue sometido a una profunda remodelación durante varios años. En el exterior permanecerá una piedra conmemorativa con la inscripción: “Por la libertad y la democracia. Fascismo nunca más. Millones de muertos nos lo recuerdan”.
Hitler nació allí el 20 de abril de 1889, aunque su familia abandonó la vivienda pocos meses después y continuó residiendo temporalmente en otras localidades de la región.

Una nueva función para un sitio cargado de simbolismo
Durante la ceremonia de inauguración, el ministro austríaco del Interior, Gerhard Karner, afirmó que el país asume la responsabilidad de afrontar el legado histórico asociado al inmueble.
“La República de Austria, el Estado y el distrito afrontan este legado, el terrible legado de aquella época, y se comprometen a abordarlo”, expresó el funcionario. “Esto incluye esta casa y esta dirección”.

El gobierno austríaco sostiene que convertir la propiedad en una sede policial representa el uso más adecuado para un lugar vinculado a uno de los períodos más oscuros de la historia europea.
Según esa visión, la presencia de una institución encargada de proteger las libertades civiles contribuye a resignificar el espacio.

Años de disputas y una inversión millonaria
La transformación del edificio estuvo precedida por una larga controversia sobre su destino. El conflicto se resolvió en 2017, cuando el máximo tribunal austríaco avaló la expropiación de la vivienda después de que su propietaria se negara a venderla al Estado.

La obra de renovación demandó varios años y tuvo un costo aproximado de 20 millones de euros. Durante décadas, el inmueble había sido alquilado por el Ministerio del Interior para evitar usos considerados inapropiados.
Desde 1972 funcionó allí una serie de organizaciones benéficas. Más tarde, un centro de atención para adultos con discapacidad ocupó el edificio hasta su traslado en 2011, momento desde el cual la propiedad permaneció vacía.
Un rediseño para borrar su identificación visual
Una comisión de expertos descartó convertir la casa en un museo y recomendó modificar su aspecto para reducir su reconocimiento público.

Como resultado, el edificio dejó atrás su característico color ocre amarillento y pasó a tener una fachada blanca. También se reemplazaron las ventanas arqueadas por diseños rectangulares y se amplió la parte frontal superior de la construcción.
Según informó la agencia austríaca APA, incluso los escombros de la remodelación fueron eliminados en un lugar no revelado para impedir que se transformaran en recuerdos vinculados al nazismo.

La decisión responde a antecedentes concretos. En distintas ocasiones, grupos de ultraderecha visitaron el lugar para rendir homenaje a Hitler, tomarse fotografías, retirar piedras como souvenirs o dejar flores y coronas. En 2024, cuatro ciudadanos alemanes fueron detectados colocando rosas blancas en las ventanas del edificio y posando para fotografías, incluido un caso en el que una mujer realizó el saludo hitleriano con el brazo en alto.
Con la apertura de la nueva comisaría, Austria busca cerrar definitivamente ese capítulo y reducir el valor simbólico que el inmueble mantenía para sectores extremistas.


