Una sesión de fotos realizada en Jaipur, India, desató una fuerte polémica luego de que se viralizaran imágenes de una elefanta pintada completamente de rosa. La controversia creció aún más cuando trascendió que el animal, llamado Chanchal, murió en febrero, un mes después de la producción.
La autora de la sesión fue la fotógrafa rusa Julia Buruleva, quien en noviembre de 2025 realizó la intervención junto a una modelo en Hathi Gaon, el conocido “pueblo de los elefantes” de Jaipur, un espacio vinculado al cuidado y alojamiento de estos animales.
Qué pasó con la elefanta en Jaipur
Las imágenes mostraban a la modelo y a la elefanta cubiertas del mismo tono rosa intenso, en una puesta visual inspirada en la estética de la llamada “Ciudad Rosa”.
Buruleva, según la información recabada por Mediaset España, afirma que utilizó gulal orgánico, un polvo biodegradable elaborado con flores y hierbas, habitual en festividades como Holi, y sostuvo que el color fue retirado pocos minutos después de la sesión.
“Fue absolutamente seguro para el animal”, afirmó la fotógrafa, al responder a las críticas que se multiplicaron en redes sociales.
La muerte de Chanchal y la explicación oficial
Según confirmó el cuidador de la elefanta y referentes del comité de Hathi Gaon, Chanchal tenía entre 65 y 70 años y murió por problemas cardíacos asociados a su avanzada edad.

Según el mismo medio, las autoridades locales y el entorno de los cuidadores descartaron, cualquier vínculo entre el fallecimiento y la producción fotográfica. Además, remarcaron que en Jaipur es habitual decorar elefantes con pigmentos similares durante festivales tradicionales y celebraciones culturales.
Reclamos de proteccionistas y debate ético
Pese a esas explicaciones, el episodio generó cuestionamientos de organizaciones animalistas, que apuntaron no solo al uso de pintura sino al empleo de elefantes en actividades turísticas y artísticas.
Desde Peta India y otras ONG reclamaron mayores restricciones sobre el contacto con elefantes cautivos, especialmente en Rajasthan, donde este tipo de experiencias forma parte del circuito turístico.

El caso volvió a instalar el debate sobre los límites entre tradición, arte y bienestar animal, así como sobre las condiciones en las que viven ejemplares utilizados para paseos, sesiones fotográficas y espectáculos.
Una discusión que excede a la pintura rosa
Más allá de la causa puntual de la muerte, la controversia expuso un debate más amplio sobre la explotación de elefantes en India. En redes sociales, buena parte de las críticas se centró en que el problema no es solo el uso de pigmentos, sino la utilización de un animal anciano como recurso visual y turístico.
La discusión sigue abierta entre quienes sostienen que se trató de una práctica cultural con materiales seguros y quienes advierten que ningún contexto artístico justifica convertir a un animal en utilería.