Reino Unido. Un perro desenterró una botella y logró que resolvieran un crimen de 1865 en Inglaterra
El hallazgo ocurrió en un jardín de Devon y podría estar vinculado a un histórico caso de envenenamiento que terminó en una ejecución pública. Qué tenía adentro la botella azul.
Un hallazgo inesperado en un jardín del sur de Inglaterra reactivó un caso policial de más de 160 años. Un perro labrador desenterró una antigua botella de veneno que podría estar relacionada con un crimen ocurrido en 1865 en la localidad de Clyst Honiton, en Devon.
El protagonista es Stanley, un perro que comenzó a excavar de manera insistente en un mismo sector del patio de su dueño, Paul Phillips, de 49 años. Tras varios intentos por tapar los pozos, el animal finalmente dejó al descubierto una botella de vidrio azul con la inscripción “No ingerir”.

Un objeto del siglo XIX y una sospecha histórica
El objeto llamó la atención no sólo por su estado de conservación, sino por su posible vínculo con un caso que marcó a la región. Según relató Phillips al diario británico The Guardian, el hallazgo lo llevó a recordar el asesinato de William Ashford, ocurrido en 1865.
De acuerdo con registros históricos, la esposa de la víctima, Mary Ann Ashford, fue acusada de envenenarlo con una sustancia que contenía arsénico y estricnina. El móvil habría sido económico: quedarse con la herencia y comenzar una nueva vida junto a un joven con quien mantenía una relación.

Un crimen que impactó en la justicia británica
El caso tuvo una rápida resolución judicial. Mary Ann Ashford fue declarada culpable en 1866 y ejecutada en la horca ante una multitud en Exeter. El juicio duró pocos minutos y el veredicto fue unánime.
Sin embargo, la ejecución generó controversia. Según las crónicas de la época, la muerte no fue inmediata, lo que provocó críticas y contribuyó al debate que años más tarde derivó en la abolición de las ejecuciones públicas en Gran Bretaña.
La conexión con el lugar del hallazgo

El dato que refuerza la hipótesis es la ubicación de la vivienda actual. La casa de Phillips se encuentra junto a la propiedad donde vivieron los Ashford en el siglo XIX. Además, el supuesto amante de Mary Ann trabajaba en una panadería cercana.
El dueño del terreno planteó que la botella podría haber sido utilizada en el crimen o vinculada a la vida cotidiana de la época. “No sé por qué la enterraron, pero podría haber pertenecido a ella”, señaló.
Un hallazgo que reabre el interés por el caso
Tras investigar el objeto, Phillips confirmó que se trata de una botella de veneno del siglo XIX. El descubrimiento reavivó el interés por el caso Ashford, considerado uno de los episodios más impactantes de la historia criminal local.
El episodio también dejó un dato curioso: luego de desenterrar la botella, el perro no volvió a excavar en ese sector.



