Un siglo. Murió Alan Greenspan a los 100 años: el largo legado del “Oráculo” de la Reserva Federal
El expresidente de la Fed falleció por complicaciones del Parkinson. Su figura marcó casi dos décadas de política monetaria en EE.UU., entre el auge económico de los 90 y las críticas tras la crisis de 2008.
Alan Greenspan, quien presidió la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y 2006, murió este lunes a los 100 años por complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson, según informó su esposa, la periodista Andrea Mitchell. Fue una de las figuras más influyentes de la política económica mundial durante casi dos décadas.
Durante sus 18 años y medio al frente del banco central estadounidense, Greenspan lideró una etapa prolongada de crecimiento económico y baja inflación. Ese período lo convirtió en una referencia global y le valió apodos como “el Oráculo” y “el Maestro”, debido al peso de sus decisiones y a la atención que generaban sus declaraciones en los mercados.
Una figura clave de la economía global
Greenspan asumió en 1987, designado por el entonces presidente Ronald Reagan, y debió enfrentar rápidamente su primera gran crisis: el “Lunes Negro” de octubre de ese año, cuando el mercado bursátil sufrió una caída récord del 22,6% en un solo día. Desde la Fed, impulsó medidas para sostener la liquidez y stabilizar el sistema.

Su gestión se extendió a lo largo de administraciones de distinto signo político y estuvo marcada por una expansión económica sostenida entre 1991 y 2001, con niveles de desempleo históricamente bajos y una inflación contenida.
En ese contexto, sus palabras eran seguidas de cerca por inversores de todo el mundo. Una de sus expresiones más recordadas, “exuberancia irracional”, en 1996, encendió alertas sobre una posible sobrevaluación del mercado de acciones.
Críticas tras la crisis de 2008
Tras su salida de la Fed en 2006, la reputación de Greenspan sufrió un fuerte revés con el estallido de la crisis financiera global en 2008. El colapso del mercado inmobiliario y la posterior recesión llevaron a numerosos analistas a cuestionar sus políticas de tasas bajas y su confianza en la autorregulación de los mercados.

El propio Greenspan reconoció posteriormente errores en su enfoque. “Cometí un error” al suponer que los bancos podían autorregularse, admitió tras la crisis.
Diversos informes, incluida la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera, señalaron que décadas de desregulación y supervisión limitada contribuyeron a generar las condiciones que derivaron en el colapso.
Trayectoria y vida personal
Nacido en Nueva York, Greenspan tuvo un inicio poco convencional para un economista. De joven fue músico de jazz, tocando clarinete y saxofón, antes de dedicarse plenamente a la economía. Se formó en la Universidad de Nueva York, donde obtuvo su doctorado.

Antes de su paso por la función pública, dirigió una firma de consultoría económica durante varias décadas. En los años 70 fue asesor del presidente Gerald Ford y, más adelante, se consolidó como una de las voces más influyentes en política monetaria.
En su vida personal, estuvo casado durante 29 años con Andrea Mitchell. No tuvieron hijos.
Un legado en debate
Tras dejar la Fed, Greenspan continuó activo mediante su consultora y participaciones en debates económicos. También defendió la independencia del banco central frente a presiones políticas, incluso en años recientes.

Su legado permanece en debate: para algunos, fue el arquitecto de una de las expansiones económicas más prolongadas de Estados Unidos; para otros, su visión sobre los mercados contribuyó a gestar la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión.
Con su muerte, se cierra una etapa en la historia económica contemporánea, marcada por un liderazgo que combinó prestigio, influencia global y controversia.

