Movilización. Multitudinaria despedida al líder supremo iraní Alí Jamenei en la ciudad santa de Nayaf

En medio de una creciente tensión bélica entre Irán y Estados Unidos, una multitud se volcó a las calles de la ciudad sagrada iraquí para participar en el cortejo fúnebre del máximo referente chiíta.

08 de julio de 2026 a las 10:14 p. m.
Multitudinaria despedida al líder supremo iraní Alí Jamenei en la ciudad santa de Nayaf
Multitudinaria despedida al líder supremo iraní Alí Jamenei en la ciudad santa de Nayaf

El traslado del cuerpo por las calles de la ciudad sagrada, sede de los santuarios más importantes del islam chiíta, congregó a una multitud que acompañó el cortejo en un clima de extrema conmoción.

Jamenei, quien estuvo más de tres décadas en el poder, falleció el pasado 28 de febrero, coincidiendo con el primer día del estallido de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos.

Su despedida oficial consta de seis días de ceremonias que comenzaron el sábado pasado e incluyen paradas estratégicas en Irak, país de mayoría chiíta que mantiene vínculos políticos y religiosos fundamentales con Teherán.

Un funeral bajo fuego

El homenaje en Nayaf no ocurre en un vacío de paz. El cortejo se desarrolló mientras el conflicto directo entre Irán y Estados Unidos alcanza nuevos picos de violencia. Recientemente, Washington ejecutó bombardeos contra decenas de objetivos militares iraníes en represalia por ataques a barcos en el estrecho de Ormuz.

Multitudinaria despedida al líder supremo iraní Alí Jamenei en la ciudad santa de Nayaf
Multitudinaria despedida al líder supremo iraní Alí Jamenei en la ciudad santa de Nayaf (AP)

Por su parte, los Guardianes de la Revolución de Irán respondieron con ataques a bases estadounidenses situadas en Baréin y Kuwait.

El recorrido sagrado

El operativo de seguridad acompañó el féretro durante un recorrido de seis kilómetros con destino al imponente santuario del imán Alí, yerno del profeta Mahoma.

En dicho recinto, decenas de clérigos aguardaban para realizar las oraciones fúnebres antes de que los restos sean trasladados hacia el norte, a la ciudad de Kerbala, para visitar los santuarios del imán Husein y su hermano Abás.

Este evento marca un hito en la política de Medio Oriente, no solo por el fin de la era de Jamenei tras 30 años de liderazgo, sino por la demostración de fuerza y unidad religiosa en un momento en que la región se encuentra al borde de una guerra a gran escala.