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Mochilas antibalas para estudiantes de EE.UU.

Atentados de cualquier signo y matanzas que cada tanto sacuden a la sociedad norteamericana disparan otra industria. De dudosa confiabilidad y eficacia, las prendas “blindadas” se imponen entre padres temerosos.

17 de noviembre de 2017 a las 12:31 a. m.
Michael Donhauser, Agencia DPA
Mochilas antibalas para estudiantes de EE.UU.
Terror. Las recientes masacres en Texas o Las Vegas infunden temor. (DPA)

Miami. La Escuela Cristiana de Miami, en Florida, pide 120 dólares a los padres de sus alumnos para comprar un protector antibalas que los niños puedan colocar en sus mochilas. Por supuesto, si lo prefieren, los propios padres pueden adquirir el "bullet proof panel" en internet, al igual que la remera o la chaqueta blindada.

Los expertos consideran que se trata de una patraña, pero refleja la inseguridad que sienten los estadounidenses en la actualidad: hace unos días un hombre, posiblemente enfermo mental, mató en Texas a 26 personas en una iglesia. Sólo unas semanas antes, otro individuo había matado a 58 espectadores de un concierto disparando desde la ventana de su habitación en un hotel de Las Vegas. Y, el año pasado, otro hombre dejó 49 muertos en un club de Orlando, a apenas dos horas de Miami.

Estadísticamente, los tiroteos con muchas víctimas son cada vez más comunes en Estados Unidos. El tiempo que pasa desde que el acto más sangriento del país es desbancado por otro peor se ha ido reduciendo en los últimos años.

Orlando sólo estuvo en lo más alto de las tragedias un año, hasta que fue superado por Las Vegas. Los cinco incidentes con mayor número de víctimas mortales han tenido lugar en los últimos 10 años por lo que, siguiendo las proyecciones, sólo quedarían unos meses para que se produzca la siguiente matanza.

Entre la ciudadanía, la esperanza de que las estadísticas fallen se sitúa al mismo nivel que el miedo a encontrarse entre los afectados. Y ese miedo es especialmente alto en el caso de los padres, como demuestran las placas antibalas para las mochilas de los alumnos de Miami.

Según el encargado de seguridad de la Escuela Cristiana, George Gulla, estos dispositivos “suponen un nivel más de seguridad”. En su opinión, la modificación de las leyes que regulan la posesión de armas no afecta en la práctica al debate, señaló a la cadena CNN.

Frente a él, expertos en seguridad como Kenneth Trump (quien no está emparentado con el presidente estadounidense), no esperan mucho de este tipo de medidas. “Tienen buena intención, pero no están bien meditadas”, afirma a la agencia de noticias DPA.

“Usar mochilas antibalas y entrenar a los niños frente a ataques superan los límites de la sensatez”, destaca el presidente del Servicio de Seguridad Escolar del estado. Sobre todo porque no está claro lo “seguro” que es este equipo. Se supone que los paneles protegen de balas de pistola, pero no de munición más contundente.

Mientras, los fabricantes de estas placas celebran la medida. Su lema es “más vale prevenir que curar”, pues nunca se puede estar lo suficientemente seguro.

La empresa Bullet Blocker, de Massachusetts, tiene todo tipo de productos blindados, desde bolsos de Gucci para mujer hasta trajes de Armani para hombre. Estos últimos, al parecer, ya han sido utilizados por importantes políticos.

En el surtido figura incluso una bolsa cambiador de pañales que cualquier madre preocupada por la seguridad puede comprar por 3.100 dólares. Y un fabricante galés hasta ofrece ropa interior a prueba de disparos “que cambian la vida”, y está pensada, sobre todo, para soldados en actividad.