Maduro envía al Ejército a frontera con Colombia
Busca controlar las protestas en el estado de Táchira. Y frenar el supuesto ingreso de colombianos, de lo que un ministro responsabilizó al expresidente Uribe.SClB
Caracas. El gobierno de Nicolás Maduro anunció ayer que hoy, por primera vez desde el estallido de los disturbios, movilizará un batallón de paracaidistas de las Fuerzas Armadas al estado occidental de Táchira, fronterizo con Colombia, donde las protestas de los últimos días fueron particularmente violentas, mientras que los manifestantes opositores se preparan para una oleada de marchas convocadas para el sábado para protestar por la detención del líder opositor Leopoldo López.
Así, la detención de López, que fue ratificada por un juzgado, se suma a la lista de reclamos de miles de manifestantes que en los últimos días han protestado contra el gobierno de Maduro por la escasez de bienes y servicios básicos, una galopante inflación y altos índices de criminalidad.
El ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres, justificó el envío de miembros del Ejército a carreteras cercanas a San Cristóbal. “Sabemos que por esas vías están trayendo ciudadanos colombianos –que sin ninguna duda aquí (sic) está metida la mano de (el expresidente colombiano) Álvaro Uribe–. En principio vamos a abordar la ciudad de San Cristóbal y luego nos vamos a extender a poblaciones aledañas”, dijo.
Uribe no formuló declaraciones tras conocerse la decisión venezolana.
Las protestas callejeras ya llevan nueves días en Caracas y en las principales ciudades del país, en la que constituye la primera crisis política que enfrenta Maduro desde que asumió el gobierno, en abril de 2013.
Hasta el momento, las protestas han dejado seis muertos, unos 70 heridos y más de dos centenares de detenidos.
La ciudad suroccidental de San Cristóbal, capital del estado de Táchira, fue centro de violentas protestas en las últimas dos semanas, lo que obligó a Maduro a anunciar ayer la posible declaratoria de un estado de excepción para el estado fronterizo y ordenar la suspensión del porte de armas.
“Eso va a permitir que la logística de la ciudad funcione, que lleguen alimentos, que la gente pueda circular y normalizar la vida”, dijo el ministro.
Contra los señalamientos opositores, dijo: “No se trata de una militarización, simplemente se trata de recuperar el orden. Si seguimos así, en pocos días no habrá en el Táchira comida ni combustible”.
En Táriba, cerca de San Cristóbal, manifestantes atacaron un puesto de la Guardia Nacional y quemaron una carpa. Luego, dos aviones combate volaron muy bajo sobre el lugar, lo que irritó a gran parte de la población, que protestó en la calle.
El líder opositor Henrique Capriles, dijo que “la situación en el Táchira no se resuelve con tanques de guerra”, al cuestionar la decisión que tomó el gobierno de reforzar la presencia militar en el estado fronterizo.
Capriles lo consideró un “grave error” que escalará la tensión en el país.
“A punta de plomo (Maduro) quiere callar la voz de la gente”, dijo Capriles mientras lo instó a desarmar a supuestos “grupos paramilitares armados”.

