El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, protagonizaron un momento inesperado durante una actividad oficial en Tokio. Los mandatarios se despidieron con el "kamehameha”, el gesto icónico del anime japonés Dragon Ball.
La escena ocurrió este miércoles en el Palacio de Akasaka, tras una conferencia de prensa en la que ambos líderes abordaron temas de cooperación bilateral y la situación en Medio Oriente. El gesto fue captado en video y rápidamente se viralizó en redes sociales.
Luego de estrecharse la mano frente a periodistas y funcionarios, Takaichi imitó el movimiento característico del personaje Goku, con las manos hacia adelante como si lanzara la famosa energía del anime. Macron respondió con el mismo gesto.
Durante la reunión, ambos gobiernos coincidieron en impulsar esfuerzos para favorecer una desescalada del conflicto en Medio Oriente y en reforzar la cooperación para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
El video que compartió Macron
Horas después del encuentro, el propio presidente francés se refirió al episodio en su cuenta oficial de X (antes Twitter).
Allí publicó el video del momento junto a un breve mensaje en japonés: “Fusión”, en referencia a otra famosa técnica del universo Dragon Ball.
Qué significa el “kamehameha”
El kamehameha es una de las técnicas más reconocidas de *Dragon Ball*, la serie creada por Akira Toriyama. El nombre fue sugerido por su esposa y hace alusión histórica al rey Kamehameha de Hawái.
El ataque consiste en concentrar energía entre las manos y liberarla en forma de una potente onda. En japonés, el término puede traducirse como “onda de la tortuga”, en referencia al Maestro Roshi, también conocido como el “Ermitaño Tortuga”, quien enseña la técnica al protagonista Son Goku.
Desde su estreno en los años 80, Dragon Ball se convirtió en uno de los animes más influyentes del mundo, con millones de seguidores y una fuerte presencia cultural en países como Francia, donde el manga y la animación japonesa mantienen una amplia popularidad.