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Los “pinchazos” telefónicos y de Internet desatan reclamos

Funcionarios de Inteligencia de EE.UU. intentaron justificar en el Congreso sus medidas. Demandas civiles.

12 de junio de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Los “pinchazos” telefónicos y de Internet desatan reclamos

Washington. Acosados por los persistentes temores y confusión acerca de los programas de vigilancia, funcionarios de Inteligencia trataron de convencer ayer a los legisladores en una inusual sesión informativa de que la recolección de registros de llamadas y el uso de Internet por parte del gobierno son necesarios para proteger a los estadounidenses. Y además que con esa práctica que se realiza desde hace años no se pisotean derechos a la privacidad.

Sin embargo, la principal organización de libertades civiles del país no creyó en esos argumentos, y presentó la demanda más importante contra el programa de recolección de registros telefónicos hasta ahora. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (Aclu, por sus siglas en inglés) y su capítulo en Nueva York demandaron ayer al gobierno federal, al solicitar a un tribunal que exija que el gobierno de Obama acabe con el programa y elimine los registros que ha recogido.

La Aclu demanda como cliente de Verizon, la compañía telefónica a la que el gobierno había ordenado entregar registros diarios de llamadas realizadas por todos sus usuarios.

Asimismo, una coalición de 86 organizaciones civiles y de Internet, entre ellas Mozilla, la Fundación World Wide Web o Greenpeace USA, lanzó ayer una campaña on line para urgir al Congreso estadounidense a divulgar todos los detalles de los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés). Las organizaciones crearon la web StopWatching.us, que contiene una petición al Congreso de que se investigue.

En tanto, funcionarios del FBI y de Inteligencia informaron al pleno de la Cámara de Representantes en el más reciente intento por calmar la indignación que provocaron los programas de la NSA, que recogen miles de millones de registros telefónicos y de Internet de los estadounidenses. Desde que se dieron a conocer la semana pasada, los programas han provocado desconfianza hacia el gobierno de Barack Obama de todo el mundo.

Varios legisladores influyentes, incluyendo al presidente de la Cámara, el republicano John Boehner, reenfocaron la ira sobre el escurridizo excontratista de 29 años que reivindicó la responsabilidad de revelar los programas de vigilancia a dos periódicos. Boehner calificó a Edward Snowden de “traidor”.

Al explicar los programas a los periodistas, el senador republicano Lindsey Graham, un miembro de las comisiones de las fuerzas armadas y judicial en el Senado, describió en un primer momento cómo la NSA utiliza el análisis de patrones de millones de llamadas telefónicas desde Estados Unidos, incluso si esos números no tienen ninguna conexión conocida con el terrorismo. El director de Inteligencia Nacional, James Clapper, sostuvo empero que hay límites estrictos sobre los programas para prevenir su intrusión en la privacidad de los estadounidenses, y funcionarios de alto rango negaron la descripción de Graham. Este dijo luego que se equivocó y que Clapper tenía razón.

Los legisladores quedaron con más preguntas y, en varios casos, con más preocupaciones sobre el nivel de vigilancia de las agencias de Inteligencia estadounidense. El comité de Inteligencia del Senado recibirá mañana más detalles.

Mientras, la compañía Google pidió permiso para publicar cifras de datos de usuarios que fueron solicitados por el gobierno por razones de seguridad para intentar demostrar que el número es menor que el indicado en la filtración.

Asilo. Rusia negó haber recibido un pedido de Edward Snowden.