Luego de 30 años. León XIV encabezó el Vía Crucis en el Coliseo y portó la cruz durante todo el recorrido
Ante más de 30 mil fieles, el Papa recuperó una tradición que no se veía desde 1994. El Pontífice dejó un mensaje contra la guerra y los abusos de poder.
El papa León XIV presidió este Viernes Santo el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma y volvió a cargar personalmente la cruz durante todo el recorrido, una práctica que no se realizaba desde 1994.
La ceremonia reunió a más de 30.000 fieles y marcó uno de los momentos centrales de la Semana Santa en el Vaticano.
El Pontífice, en su primer viacrucis desde el inicio de su papado, encabezó el rito que recuerda el camino de Jesús hacia la crucifixión. El recorrido se extendió por más de una hora y se desarrolló en un clima de recogimiento, con iluminación tenue y velas encendidas.

Un gesto que recupera una tradición
La decisión de portar la cruz durante las 14 estaciones del viacrucis retoma una práctica que había quedado en desuso en las últimas décadas.
La última vez que un Papa realizó el recorrido completo con la cruz fue en 1994, durante el pontificado de Juan Pablo II. En años posteriores, esa tarea fue delegada a otros participantes de la ceremonia.
Un mensaje centrado en los conflictos actuales
Durante el viacrucis se leyeron meditaciones preparadas por el fraile Francesco Patton, que incluyeron fuertes referencias a problemáticas globales.
Los textos denunciaron “el desastre de la guerra”, los abusos de poder y situaciones como genocidios, trata de personas y crisis migratorias. También se mencionaron las condiciones de la infancia en contextos de conflicto.
Sin aludir a países concretos, las reflexiones plantearon críticas al autoritarismo y a las consecuencias de los conflictos armados en distintas regiones del mundo.

Recorrido y ceremonia
El rito comenzó en el interior del Coliseo -también conocido como Anfiteatro Flavio-, símbolo del martirio de los primeros cristianos.
Desde allí, el Papa avanzó acompañado por una comitiva religiosa y fieles que portaban velas, hasta llegar a la zona de los Foros Romanos, donde concluyó la ceremonia con la bendición final.
El Pontífice vistió muceta y estola roja, en línea con la tradición litúrgica del Viernes Santo.
Tras el viacrucis, León XIV regresó al Vaticano, donde continuará con las celebraciones litúrgicas previstas para el fin de semana. El próximo evento será la Vigilia Pascual del sábado, uno de los momentos más importantes del calendario cristiano.

