Las dos acusadas por la muerte del medio hermano de Kim Jong-un se declararon inocentes
La indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Huong se declararon hoy inocentes del cargo de haber envenenado a Kim Jong-nam.
La indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Huong se declararon hoy inocentes del cargo de haber envenenado a Kim Jong-nam, medio hermano del líder norcoreano Kim Jong-un, en la apertura del juicio oral en su contra en un tribunal de Malasia que podría sentenciarlas a la pena de muerte.
Malasia es uno de los países que no sólo contempla la pena capital en su legislación, sino que también la ejecuta, normalmente en la horca.
La acusación asegura que ambas mujeres utilizaron gas nervioso VX, considerado por la ONU arma de destrucción masiva y que en Malasia autorizaría la aplicación de la pena capital, para asesinar al hermano mayor del líder norcoreano, informaron las agencias de noticias DPA y EFE. La defensa cuestionó, precisamente, el supuesto uso del VX en el ataque contra Kim Jong-nam, de 45 años, cuando el 13 de febrero de 2017 se disponía a viajar a Macao desde el aeropuerto de Kuala Lumpur.
La víctima solicitó asistencia médica y alrededor de 20 minutos después falleció por un paro cardiaco cuando era trasladado al hospital. La autopsia realizada por forenses malasios determinó que el cadáver contenía residuos de VX.
Pero al interrogar a dos de los cuatro testigos presentados por la fiscalía la defensa hizo notar que, si bien entraron en contacto con la piel del rostro del asesinado hermanastro del líder norcoreano, y con un maletín de dinero que portaba, no sufrieron efecto alguno del supuesto VX.
"¿Por qué la gente que estuvo con Kim Jong-nam no mostró los efectos del veneno" (...) Les preguntaremos a los expertos cómo hay gente que sufre los síntomas y otros no (...) quizás no es VX, quizás es algo más o quizás incluso alguien más", argumentó el abogado defensor.
La fiscalía sostiene además que ambas mujeres eran conscientes de que participaban en un asesinato y para demostrarlo llamará a declarar a más de un centenar de testigos y expertos.
Pero ambas declararon a las autoridades que un grupo de cuatro hombres, quienes presuntamente orquestaron el incidente, les pagaron unos 80 dólares a cada una por participar en un montaje televisivo.
Estos hombres, que entonces fueron identificados como norcoreanos por la Policía, salieron del país el mismo día del asesinato.
Hisyam Teh, abogado de Doan, indicó a los periodistas que el juez rechazó el pedido para que les revelaran las identidades de los otros cuatro sospechosos, lo que considera esencial para la defensa de su cliente.
Los servicios de inteligencia de Corea del Sur y Estados Unidos atribuyeron el crimen a agentes norcoreanos.
Pyongyang sostiene que Kim murió de un ataque cardíaco y acusa a las autoridades malasias de conspirar con sus enemigos, al tiempo que insiste en identificar a la víctima como Kim Chol, el nombre que figuraba en el pasaporte con el que viajaba la víctima.

