Conflicto. Israel e Irán: el origen de una rivalidad que volvió a escalar con ataques directos en Medio Oriente
La enemistad entre ambos países se remonta a la Revolución Islámica de 1979 y combina factores ideológicos, geopolíticos y militares, con impacto directo en los conflictos de la región.
La tensión entre Israel e Irán alcanzó uno de sus puntos más críticos este sábado, tras una serie de ataques coordinados entre Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes y la posterior respuesta militar de Teherán en Medio Oriente.
Según fuentes oficiales a las que accedió BBC, Israel bombardeó al menos cinco ciudades iraníes -Teherán, Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah- en una operación denominada “Furia épica”, mientras que Irán atacó bases militares estadounidenses en Qatar y Bahréin.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sostuvo que “este régimen terrorista asesino no debe estar armado con armas nucleares que le permitan amenazar a toda la humanidad”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación de su país y acusó a Irán de llevar adelante una “campaña interminable de derramamiento de sangre”.
Un conflicto que viene de lejos
Aunque hoy son enemigos declarados, Israel e Irán mantuvieron relaciones cordiales hasta fines de la década de 1970. Incluso, Irán fue uno de los primeros países musulmanes en reconocer al Estado israelí tras su creación en 1948.
Ese vínculo se rompió en 1979 con la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, que derrocó al sha e instauró un régimen teocrático con un fuerte discurso antiestadounidense y antiisraelí.
Desde entonces, Teherán considera a Israel como el “pequeño Satán”, aliado del “gran Satán”, en referencia a Estados Unidos.
El nuevo régimen rompió relaciones diplomáticas, entregó la embajada israelí a la Organización para la Liberación de Palestina y convirtió la causa palestina en uno de sus ejes políticos.
La “guerra en la sombra”
Con el paso de los años, la rivalidad se trasladó al plano militar indirecto. Irán impulsó una red de aliados armados —como Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza— conocida como el “eje de la resistencia”.
Israel, por su parte, acusa a Irán de financiar grupos terroristas y de buscar su destrucción por motivos ideológicos y religiosos.
Desde los años 90, ambos países intercambiaron operaciones encubiertas, ataques selectivos y ciberataques, sin admitir formalmente su autoría. Ese período fue definido por analistas como una “guerra en la sombra”.
Uno de los puntos más sensibles es el programa nuclear iraní. Israel sostiene que Irán busca desarrollar armas atómicas, algo que Teherán niega. En ese marco, se atribuyen a Israel sabotajes informáticos y asesinatos de científicos vinculados al plan nuclear.
El punto de quiebre: Gaza y los ataques directos
La escalada se profundizó tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos y derivó en la guerra en Gaza. Desde entonces, Israel atacó a aliados de Irán en Líbano, Siria y Yemen.
En abril de 2024, Irán lanzó drones y misiles contra Israel en respuesta a un bombardeo israelí sobre su sede diplomática en Damasco, donde murieron altos mandos de la Guardia Revolucionaria.
Ese episodio marcó la primera confrontación directa entre ambos Estados. Los ataques de 2025 consolidaron ese cambio de fase, con bombardeos abiertos y sin intermediarios.
Guerra de los 12 días
La actual escalada tiene antecedentes en la llamada guerra de los 12 días, iniciada el 13 de junio de 2025, cuando Israel bombardeó instalaciones nucleares y militares iraníes. En ese ataque murieron altos mandos, entre ellos el jefe del Estado Mayor, Mohamad Hosein Baqerí, y el jefe de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salami.
Irán respondió con cientos de misiles balísticos, muchos de ellos interceptados por Israel con apoyo de Washington.

El 22 de junio, Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares en territorio iraní. Un alto el fuego anunciado el 24 de junio por Trump frenó momentáneamente los enfrentamientos, pero el conflicto diplomático continuó.
En los meses posteriores, Irán mantuvo conversaciones con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y con los países europeos del denominado E3 (Alemania, Francia y Reino Unido).
En los meses posteriores, Irán mantuvo conversaciones con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y con los países europeos del denominado E3 (Alemania, Francia y Reino Unido).
El 9 de septiembre, Teherán y la OIEA acordaron reanudar actividades de supervisión. Sin embargo, el 29 de ese mes el Consejo de Seguridad de la ONU no extendió la suspensión de sanciones y la Unión Europea restableció medidas contra el país.
El 6 de febrero de 2026 se produjo en Omán el primer encuentro entre Estados Unidos e Irán desde la guerra de junio. El 26 de febrero, tras una tercera ronda indirecta en Ginebra, el mediador habló de avances “significativos”. Ambas partes habían acordado continuar el diálogo.
La respuesta al último ataque de Israel
Tras el ataque, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la operación busca “eliminar la amenaza existencial” que representa el programa nuclear iraní.
Teherán respondió con misiles y drones dirigidos a Israel y a bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait, según reportes oficiales.

Un conflicto con impacto global
La rivalidad entre Israel e Irán es hoy uno de los principales factores de inestabilidad en Medio Oriente y preocupa a la comunidad internacional por el riesgo de una guerra regional.
La última ofensiva, en pleno contexto de negociaciones nucleares, vuelve a dejar en evidencia que el enfrentamiento entre Israel e Irán ya no se libra solo en las sombras, sino en el terreno abierto del conflicto armado.






