Tensión. Irán quiere continuar con la guerra para desgastar a Donald Trump

Teherán busca prolongar el conflicto bélico para asegurar la supervivencia del régimen teocrático tras la muerte de su Líder Supremo, mientras el ala más dura del poder toma el control y el mundo árabe se unifica en su contra. Los detalles.

01 de marzo de 2026 a las 04:35 p. m.
Irán quiere continuar con la guerra para desgastar a Donald Trump
Irán quiere continuar con la guerra para desgastar a Donald Trump. (The New York Times)

La Revolución Islámica de Irán atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei, ocurrida el pasado sábado durante ataques perpetrados por fuerzas israelíes y estadounidenses.

En este contexto, el régimen puso en marcha una estrategia que busca extender la guerra "hasta las últimas consecuencias" con un objetivo primordial: desgastar políticamente a Donald Trump y provocar el mayor daño posible a Israel.

El plan de supervivencia

Para la cúpula iraní, la continuidad del sistema teocrático depende de no pactar en la debilidad, ya que consideran que un acuerdo inmediato podría provocar el derrumbe del régimen.

La estrategia consiste en causar bajas a Estados Unidos -que ya registra tres militares muertos- para aumentar la presión interna sobre Trump en pleno año electoral. Según analistas, Irán es consciente de que no puede ganar la guerra en términos militares, pero apuesta a generar un daño político en Washington que le permita negociar una salida que garantice su supervivencia.

La sucesión y el endurecimiento del poder

Mientras los bombardeos de la coalición continúan, Teherán ya activó los mecanismos de sucesión. Actualmente, un consejo de liderazgo encabezado por el ayatolá Alireza Arafi e integrado por el presidente Masoud Pezeshkian maneja los hilos del poder.

El paso siguiente recae en la Asamblea de Expertos, que deberá elegir un nuevo Líder Supremo "lo antes posible", figurando entre los candidatos Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder, pese al riesgo de descontento por el carácter dinástico de tal designación.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (AP)

Especialistas advierten que no hay señales de apertura. Paulo Botta, analista consultado por las fuentes, señala que quienes ocupan hoy el sistema político iraní mantienen posiciones cada vez más duras, menos dispuestas a la negociación y más volcadas al "lenguaje de las armas".

Un error de cálculo regional

A pesar de su resistencia, Irán enfrenta un panorama geopolítico adverso. Los ataques indiscriminados lanzados contra países como Arabia Saudita, Baréin, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos fueron calificados como un "error de cálculo" que, en lugar de dividir a sus vecinos, logró unificar al mundo árabe contra Teherán.

Un misil iraní interceptado en el cielo de Tel Aviv (Israel):
Un misil iraní interceptado en el cielo de Tel Aviv (Israel): (Agencia AP)

A esto se suma la vulnerabilidad militar: tras la destrucción de sus sistemas de defensa aérea en enfrentamientos previos, el espacio aéreo iraní se encuentra "completamente abierto" ante los ataques de la coalición, que se espera continúen hasta que se alcance un punto de negociación.

La respuesta de Washington

Por su parte, el presidente Donald Trump manifestó su disposición al diálogo, confirmando que aceptó hablar con los líderes iraníes, a pesar de que varios de sus interlocutores originales murieron en los recientes ataques.

"Ellos quieren hablar, y yo he aceptado hablar", declaró el mandatario, sugiriendo que la ventana para una salida diplomática podría abrirse tras semanas de una escalada que, según expertos, "se va a poner peor antes de mejorar".