Medio Oriente. Irán amenaza al mundo y crece la tensión regional
El Gobierno iraní dijo que atacaría sitios turísticos mundiales. Israel bombardeó Teherán en el Año Nuevo persa. Países europeos y Japón, dispuestos a proteger Ormuz.
La guerra en Medio Oriente sumó ayer nuevos elementos de máxima tensión con amenazas globales, ataques a infraestructuras energéticas y un creciente despliegue militar internacional, en un escenario que ya impacta de lleno en la economía mundial.
El líder supremo de Irán difundió un mensaje desafiante en el que advirtió que su país podría atacar sitios recreativos y turísticos en distintas partes del mundo. En el mismo comunicado, reafirmó que Teherán continúa fabricando misiles, pese a los golpes sufridos en las últimas semanas sobre su industria militar y energética. Las amenazas llegan casi tres semanas después del inicio de la guerra, el 28 de febrero, tras una serie de ataques entre Estados Unidos e Israel que dieron muerte a numerosos altos mandos iraníes.
Año Nuevo bajo fuego
En paralelo, el conflicto se intensificó en el terreno. Israel bombardeó Teherán en pleno Nowruz, el año nuevo persa, una de las celebraciones más importantes del calendario iraní. Cronistas reportaron fuertes explosiones en la capital iraní, en una jornada que tradicionalmente es festiva, pero que este año se vio opacada por la guerra. Los ataques se produjeron apenas un día después de que Israel prometió evitar nuevos bombardeos sobre un yacimiento clave de gas iraní, lo que evidencia la volatilidad de la situación.
La escalada militar también se extendió al Golfo. Drones atacaron por segundo día consecutivo la refinería de Mina al-Ahmadi, en Kuwait, la mayor del país, con capacidad para procesar unos 730 mil barriles diarios. Los ataques provocaron incendios en varias unidades, obligando a cerrar parcialmente las operaciones, aunque no se reportaron víctimas. Las fuerzas armadas kuwaitíes informaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron misiles y drones entrantes.
Estas acciones forman parte de una ofensiva más amplia de Irán contra infraestructuras energéticas en los estados árabes del Golfo, en represalia por un bombardeo israelí previo contra el yacimiento gasífero South Pars, que cubre cerca del 80% de las necesidades de gas natural iraní. La cadena de represalias elevó el riesgo de una interrupción mayor en el suministro global de energía.
Mercados alterados
El impacto ya se hace sentir en los mercados internacionales. Analistas advierten que las acciones militares están afectando el flujo de petróleo y elevando los precios del combustible y los alimentos a nivel global. Aunque el estrecho de Ormuz –clave para el comercio energético mundial– no se encuentra completamente cerrado, su funcionamiento es limitado. Datos marítimos indican que unos 90 buques lograron atravesarlo en las primeras dos semanas de marzo, una cifra muy inferior a la habitual.
Ante este panorama, varias potencias internacionales comenzaron a posicionarse. En una declaración conjunta, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón expresaron su disposición a contribuir a la protección de la navegación en el estrecho de Ormuz y a garantizar la estabilidad de los mercados energéticos. Sin embargo, no precisaron qué tipo de recursos o acciones concretas podrían desplegar.
EE.UU. moviliza más tropas
En ese contexto, Estados Unidos reforzó su presencia militar en la región. Un funcionario confirmó el envío de tres buques de guerra adicionales y unos 2.500 marines, que se sumarán a los aproximadamente 50 mil efectivos ya desplegados en Medio Oriente. El incremento de tropas refleja la preocupación de Washington por una posible escalada mayor que involucre directamente a más países de la región.
El presidente Donald Trump aseguró que su gobierno enfrenta dificultades para establecer contactos con el liderazgo iraní. “Nadie quiere ser líder allí”, afirmó desde la Casa Blanca, al tiempo que sostuvo que la estructura de poder en Teherán está debilitada. Trump también destacó la superioridad militar estadounidense y aseguró que en recientes operaciones destruyeron decenas de embarcaciones iraníes en cuestión de días.
El mandatario insistió, además, en que Washington no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares, al considerar que, de conseguirlas, las utilizaría. Sus declaraciones refuerzan la postura de línea dura de Estados Unidos en el conflicto y anticipan que la presión sobre Teherán continuará en aumento.
Incertidumbre
Mientras tanto, la incertidumbre sobre la cadena de mando en Irán y el alcance real de los daños a sus instalaciones nucleares y energéticas agravan el panorama. Con información limitada proveniente del país, persisten dudas sobre quién ejerce el control efectivo del Gobierno y cuál es su capacidad de respuesta.
La combinación de amenazas globales, ataques a infraestructura crítica, despliegues militares masivos y advertencias nucleares configuran un escenario de alta inestabilidad. En este contexto, el conflicto ya no sólo redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente, sino que también plantea riesgos directos para la seguridad internacional y la economía mundial.

