Los hispanos, entre el miedo a la deportación y la aceptación del voto popular
La victoria de Trump sorprendió en el Bronx, el sector con más latinos en Nueva York. Sus habitantes temen por eventuales políticas migratorias del futuro gobernante.
Nueva York. En el Bronx, el barrio con la mayor población de hispanos en todo Nueva York, el fantasma de Donald Trump y de una posible deportación ya sobrevuela el ambiente. A escasas horas de la victoria del magnate, La Voz recorrió el lugar y encontró que unos de los temores más recurrentes es a ser identificado. "Uno se preocupa porque no estamos legalizados", explicó muy claro Rita, quien llegó a Nueva York hace 25 años desde Guerrero, México. Como muchos de los consultados, la mujer prefirió no dar su apellido ni ser fotografiada. Pero no es el único problema que ven venir los latinos. Mayelin Solange, una joven dominicana que lleva siete años en el barrio, remarcó que también le da temor que el magnate haya mostrado "poco respeto hacia las mujeres".
Los hispanos que llevan algunas décadas en Estados Unidos indicaron, además, que desconfían de las políticas públicas que se vienen. Se preguntan qué pasará con el Obamacare (programa de salud) y con otros beneficios recibidos, y si habrá oportunidades a futuro para quienes no nacieron en suelo estadounidense.

Para Julio Quijano, el panorama es complicado. “Trump va a hacer lo que le dé la gana, porque tiene el Congreso también. El va a sacar los ‘chequecitos’ (asignación social) y va a decir ‘acá no hay trabajo, vete a tu país’”, opinó el jubilado puertorriqueño. Para otros, como su amigo Ángel Díaz, con casi 70 años y del mismo país, hay esperanza de que “las cosas se arreglen un poco”. Si no, siempre queda el pueblo, con la posibilidad de “huelgas y protestas”, imaginó.
Dios nos salve
“Ya está; ahora tenemos que lidiar con el diablo”, graficó Jarry Luis Pérez, y recibió de inmediato la aprobación con risas de todos sus clientes, en la verdulería que atiende a diario. Es un cubano de 38 años que así respondió a la pregunta de qué sigue con Trump presidente. Su compañero de trabajo, de México, no se mostró tan alegre. “Hillary tendría que haber ganado. No es tan buena, pero era mejor, porque Trump no respeta a nadie. Ahora, los mejicanos van a tener que ir preparando los billetes para pagar el muro”, apuntó Jarry, ya más serio, señalándolo.
Lidia, una señora de República Dominicana, interrumpió la charla con una luz de esperanza. “Trump va a cambiar de opinión, porque Dios permitió que él llegara con un propósito. Es invisible pero Él penetra, decide. Amén”, dijo persignándose.

Aceptar la elección
“Estamos llorando ahorita por este pueblo. No estamos felices, por los comentarios que ha hecho hacia los hispanos, pero si el pueblo lo eligió, hay que aceptarlo”. Rocío López, ecuatoriana con 35 años en Nueva York, sintetizó de ese modo lo que muchos piensan.
Ocurre que en Estados Unidos es una tradición el respeto hacia la decisión popular. Los candidatos que pierden, por caso, históricamente se ponen a disposición del nuevo gobierno para un trabajo conjunto. En esta línea, Colombia Villardo Reyes, dominicana y ciudadana con 42 años en Estados Unidos, fue otra de las consultadas que aseguró que apoyará a Trump, aunque ella sea demócrata. “Él es quien tiene que echar el país adelante”.

Gestos del día después
Aparición de ganador.
Al adjudicarse la victoria en la madrugada de ayer, las primeras palabras del presidente electo intentaron ser inclusivas. “Republicanos, demócratas e independientes, es momento de estar unidos”. Dijo haber recibido una llamado de su rival, en el que reconocía su victoria.
Derrota.
Hillary optó por no hablar durante la noche. Lo hizo ocho horas después de que se supo el resultado. Pidió una oportunidad para Trump y le ofreció públicamente “trabajar juntos por Estados Unidos”.
Transición.
A la tarde, el presidente Barack Obama difundió un mensaje de corte institucional y garantizó una transición ordenada.

