Acusaciones. Qué era Hermanos al Rescate y por qué el gobierno de Castro derribó sus avionetas en 1996
La organización surgió durante la crisis de los balseros cubanos y terminó en el centro de uno de los mayores conflictos entre Cuba y Estados Unidos tras la Guerra Fría. Lo que se sabe.
El derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate por parte de la Fuerza Aérea cubana, el 24 de febrero de 1996, volvió a cobrar relevancia tras la imputación judicial al ex mandatario cubano Raúl Castro en Estados Unidos.
El episodio dejó cuatro muertos y provocó una fuerte crisis diplomática entre Washington y La Habana, además de endurecer el embargo económico contra Cuba.
El contexto: la crisis del Período Especial
El hecho ocurrió en medio del llamado “Período Especial”, la profunda crisis económica que atravesó Cuba tras la caída de la Unión Soviética y el colapso del bloque socialista.
La isla perdió entonces su principal sostén económico y quedó sumida en una emergencia marcada por apagones, escasez de alimentos, falta de combustible y una fuerte caída de la actividad económica.
En ese contexto, miles de cubanos intentaron abandonar el país en embarcaciones precarias para llegar a Estados Unidos, en lo que se conoció como la crisis de los balseros de 1994.

Qué hacía Hermanos al Rescate
La organización Hermanos al Rescate fue creada en Miami por exiliados cubanos liderados por José Basulto. Inicialmente, el grupo realizaba vuelos sobre el estrecho de Florida para localizar balsas con migrantes cubanos y reportar su ubicación a la Guardia Costera estadounidense.
Además, los pilotos lanzaban agua y alimentos a los balseros mientras aguardaban los rescates. “Tratábamos de encontrarlos, marcar su posición y dársela al servicio de guardacostas de Estados Unidos para que los rescatara”, recordó Basulto en declaraciones a BBC Mundo.

Las incursiones sobre Cuba
Con el tiempo, las actividades de la organización comenzaron a generar tensiones con el gobierno cubano. Según autoridades de La Habana y analistas cubanos, las avionetas dejaron de limitarse a tareas humanitarias y empezaron a ingresar al espacio aéreo cubano para arrojar panfletos políticos sobre La Habana.
Para el régimen de Fidel Castro, esas acciones constituían una amenaza a la seguridad nacional. El politólogo cubano Carlos Alzugaray sostuvo que las incursiones violaban normas internacionales y eran vistas por el gobierno como una provocación.
Basulto, en cambio, defendió aquellas operaciones y aseguró que las octavillas contenían textos de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
El derribo de las avionetas
El 24 de febrero de 1996, tres avionetas Cessna de Hermanos al Rescate despegaron desde Florida para una misión sobre el estrecho. Dos de ellas fueron derribadas por cazas MiG-29 cubanos entre las 15.21 y las 15.27. Murieron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales.
Una tercera aeronave, pilotada por José Basulto, logró escapar. Los aviones civiles fueron destruidos prácticamente por completo durante el ataque.

La disputa sobre el espacio aéreo
Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos y la Organización de Aviación Civil Internacional concluyeron que las avionetas fueron derribadas en aguas internacionales. Cuba, en cambio, sostuvo siempre que las aeronaves habían ingresado en su espacio aéreo.

El gobierno cubano justificó la acción como una medida de defensa frente a reiteradas incursiones ilegales.
El espía infiltrado
Años después se conoció que los servicios de inteligencia cubanos habían infiltrado a un agente dentro de Hermanos al Rescate. Se trataba de Juan Pablo Roque, un ex militar cubano que logró integrarse al grupo en Miami y brindar información detallada sobre las operaciones y rutas de vuelo.
El día anterior al derribo, Roque abandonó Estados Unidos y regresó a Cuba vía México. Posteriormente fue presentado públicamente en La Habana como un agente infiltrado exitoso.
El rol de Fidel y Raúl Castro
Diversos ex funcionarios y analistas sostienen que Fidel Castro tomó la decisión política del operativo y que Raúl Castro, entonces jefe de las Fuerzas Armadas, ejecutó la acción militar.

En 2006 se difundió una grabación atribuida a Raúl Castro en la que aparentemente habla sobre el derribo de las avionetas y la orden de atacarlas. La autenticidad del audio fue respaldada por especialistas y exfuncionarios cubanos exiliados, aunque nunca fue confirmada oficialmente de manera independiente.
Las consecuencias diplomáticas
El derribo provocó una de las peores crisis bilaterales entre Cuba y Estados Unidos desde la Guerra Fría. El entonces presidente estadounidense Bill Clinton condenó el ataque y descartó cualquier acercamiento diplomático con La Habana.
Semanas después firmó la Ley Helms-Burton, que endureció significativamente el embargo económico contra Cuba y limitó las posibilidades futuras de flexibilizar las sanciones. Además, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que condenó el uso de armas contra aeronaves civiles en vuelo.
Un caso que sigue vigente
Treinta años después, el episodio continúa siendo uno de los hechos más sensibles en la historia reciente de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Para sectores del exilio cubano, el derribo fue un crimen deliberado contra civiles.
Para el gobierno cubano y sus defensores, se trató de una acción de soberanía frente a incursiones reiteradas en el espacio aéreo nacional.
La reciente imputación contra Raúl Castro volvió a colocar el caso en el centro del debate político y judicial, en un contexto donde las tensiones entre ambos países siguen marcadas por décadas de enfrentamientos y desconfianza.

