La Voz En Vivo. Guerra en Medio Oriente: alertan por una inminente suba de combustibles y el sobreprecio del gas para el invierno

El experto energético Daniel Gerold analizó en La Voz En Vivo el impacto del conflicto armado global, anticipó aumentos en surtidores y advirtió que la importación de GNL costará un 80% más.

06 de marzo de 2026 a las 12:34 p. m.
Guerra en Medio Oriente: alertan por una inminente suba de combustibles y el sobreprecio del gas para el invierno
Daniel Gerold.

La fuerte escalada bélica en Medio Oriente, marcada por la reciente ofensiva de Irán, comenzó a generar consecuencias directas sobre el mercado energético de Argentina.

Según el análisis del ingeniero Daniel Gerold, un especialista con 38 años de trayectoria en el sector, la crisis actual representa el "mayor hecho geopolítico" del siglo XXI.

Durante una entrevista brindada a La Voz En Vivo, el experto explicó que el mundo atraviesa un escenario de profunda incertidumbre debido a la cantidad de países involucrados.

Aunque potencias importadoras como China y los países de Europa cuentan con reservas preventivas, una prolongación del conflicto amenaza con agotar rápidamente los stocks globales.

El impacto directo en los surtidores locales

A nivel nacional, la matriz energética destina actualmente entre el 60% y el 65% de la producción total de crudo a abastecer la demanda del mercado interno.

Si bien Argentina logró consolidarse como exportador neto, el incremento del precio internacional del petróleo obligará a ajustar los valores de los combustibles líquidos a nivel local.

Gerold advirtió que las refinerías no integradas, que deben comprar el crudo como materia prima, ya operan con márgenes negativos ante la falta de actualización de precios.

Si los surtidores no reflejan estas subas internacionales, las empresas reducirán su nivel de refinación, lo que podría generar serios problemas en la disponibilidad de nafta y gasoil.

Este ajuste ineludible en las estaciones de servicio terminará impactando de forma directa en la economía real, sumando una nueva presión sobre el índice de inflación.

Gas licuado: licitaciones demoradas y costos récord

Uno de los puntos más críticos señalados por el especialista es la falta de previsión para la importación de Gas Natural Licuado (GNL) de cara al invierno de 2026.

Históricamente, el Estado nacional a través de la empresa Enarsa ya tenía contratado el 60% de los buques regasificadores para los meses de febrero y marzo.

Sin embargo, Gerold reveló que actualmente "hay cero" contratos firmados, en el marco de un esquema que pretende delegar estas compras urgentes al sector privado.

La inestabilidad de los mercados globales complica esta licitación y el analista proyectó que el costo de importación será un 80% más caro que en la temporada anterior.

A pesar de este escenario, el suministro domiciliario e industrial troncal no corre peligro inmediato, ya que posee contratos de precios cerrados hasta el año 2028.

Recaudación récord por la vía de las retenciones

Como contrapartida a la amenaza inflacionaria, la suba del precio internacional del petróleo generará un beneficio impositivo sustancial para las cuentas del Tesoro Nacional.

Durante el último año, el país registró una balanza energética positiva de 7.800 millones de dólares, marcando una enorme reversión respecto del déficit sufrido por la guerra en Ucrania en 2022.

El Estado aumentará exponencialmente su recaudación a través del cobro de los derechos de exportación, fijados en un 8% y que no son coparticipables con las provincias.

Adicionalmente, el fisco percibirá mayores ingresos correspondientes al impuesto a las Ganancias, impulsado por la rentabilidad extraordinaria que registrarán las empresas petroleras integradas.

Instalaciones bajo fuego y un futuro incierto

En el plano estrictamente militar, la guerra se concentra en la destrucción mutua de instalaciones críticas para el abastecimiento energético a escala global.

Gerold confirmó que en las últimas jornadas se registraron ataques con drones contra refinerías y plantas estratégicas de gas natural ubicadas en Bahréin.

Estos bombardeos demostraron que la capacidad armamentística de Irán y sus plataformas de lanzamiento de misiles no habían sido destruidas en su totalidad durante los operativos de julio pasado.