Histórico. El gigante olvidado de la Antártida: un fósil guardado por décadas resultó ser el primer dinosaurio del continente
Un hueso que permaneció en un cajón desde 1985 fue identificado finalmente como una vértebra de titanosaurio, marcando un hito en la historia de la paleontología antártica.
Lo que durante décadas se consideró simplemente el resto de un "gran reptil" resultó ser uno de los hallazgos más significativos para la ciencia antártica.
Una vértebra de aproximadamente 10 centímetros de diámetro, que permaneció almacenada en una colección geológica desde su hallazgo en 1985, fue identificada recientemente como el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.
El fósil fue recuperado originalmente por una expedición del British Antarctic Survey (BAS), pero no fue hasta que Mark Evans, responsable de las colecciones geológicas del BAS, lo reexaminó que se reveló su verdadera naturaleza. "Parece inusual, sólo necesitaba asegurarme de que era lo que creía que era", comentó Evans sobre el descubrimiento.
Un titanosaurio en un mundo verde
La investigación determinó que el hueso pertenece a un titanosaurio, un grupo de saurópodos herbívoros conocidos por ser los animales terrestres más grandes que existieron.
Aunque algunos miembros de esta familia alcanzaron los 37 metros de largo y las 70 toneladas, los expertos estiman que este espécimen en particular era un juvenil o un adulto pequeño, con una longitud de entre seis y siete metros.
Este dinosaurio habitó el continente blanco hace unos 82 millones de años, durante el período Cretácico tardío. En aquella época, la Antártida era un escenario radicalmente distinto al desierto de hielo que conocemos hoy: estaba cubierta por un frondoso bosque templado que servía de alimento para estos grandes herbívoros.
Un puente entre continentes
Más allá de la identidad del animal, el hallazgo es una pieza clave para entender la geografía del pasado. Según la investigadora Samantha Beeston, este descubrimiento demuestra que los parientes de este titanosaurio viajaron entre Sudamérica y Australia a través de la Antártida, cuando estos territorios formaban parte del supercontinente de Gondwana.
El descubrimiento fue calificado por expertos externos, como Steve Brusatte de la Universidad de Edimburgo, como un hallazgo de "importancia desproporcionada", a pesar de tratarse de un sólo hueso incompleto.
Roy Smith, de la Universidad de Portsmouth, añadió que este fósil aporta la evidencia crucial de que estos animales extraordinarios habitaban todos los continentes de la Tierra.
El futuro bajo el hielo
La identificación de esta vértebra pone de relieve el valor de las colecciones de los museos, que pueden albergar descubrimientos extraordinarios durante décadas antes de ser revelados por nuevas investigaciones.
Sin embargo, el futuro de la paleontología en la región podría estar ligado a un fenómeno preocupante.
Paul Barrett, investigador del Museo de Historia Natural, señaló que a medida que el cambio climático provoque el retroceso del hielo, es muy probable que aparezcan más evidencias de esta biodiversidad pasada, permitiendo descubrir a los "muchos más dinosaurios" que aún yacen ocultos bajo la superficie antártica.

