Operativo. Francia lidera la búsqueda de 200.000 barriles radiactivos hundidos en el Atlántico hace 80 años

Una misión internacional analiza el impacto ambiental de residuos nucleares vertidos entre 1946 y 1990 a más de 4.000 metros de profundidad.

06 de julio de 2026 a las 03:19 p. m.
Redacción La Voz
Francia lidera la búsqueda de 200.000 barriles radiactivos hundidos en el Atlántico hace 80 años
Barriles radiactivos. Imagen ilustrativa.

Durante décadas, más de 200.000 barriles con residuos radiactivos fueron arrojados deliberadamente al fondo del océano Atlántico. Hoy, casi 80 años después, una misión científica liderada por Francia intenta localizar estos contenedores y evaluar su estado y posibles efectos ambientales.

Los barriles fueron depositados entre 1946 y 1990 en llanuras abisales del noreste del Atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Nantes y a más de 4.000 metros de profundidad. Sellados en cemento o betún, permanecen desde entonces en uno de los entornos más inhóspitos del planeta.

Una misión para mapear el fondo marino

El proyecto, denominado NODSSUM, está impulsado por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), junto con el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), la Autoridad de Seguridad Nuclear y de Radioprotección (ASNR) y otros socios internacionales.

La primera fase comenzó en junio de 2025 y se centró en cartografiar un área de 6.000 kilómetros cuadrados del fondo oceánico. Para ello se empleó sonar de alta resolución y el vehículo submarino autónomo UlyX, capaz de operar a grandes profundidades.

Además de localizar los barriles, los científicos recolectaron muestras de agua, sedimentos y fauna marina para analizar la presencia de radionúclidos y su comportamiento en el ecosistema profundo.

Señales de contaminación y vida marina

Los resultados preliminares detectaron una leve contaminación radiactiva, aunque en niveles comparables a algunas zonas ya afectadas en territorio francés. Este hallazgo orientó el desarrollo de una segunda etapa más focalizada.

En esta fase, los investigadores descendieron en el sumergible Nautile durante casi dos horas para observar directamente los barriles y su entorno.

“Pasamos de un enfoque macroscópico a uno centrado en puntos de interés específicos”, explicó Patrick Chardon, especialista en efectos de la radiactividad ambiental.

Barriles radiactivos. Imagen ilustrativa.
Barriles radiactivos. Imagen ilustrativa. (La Voz / IA / Grok)

Durante las inmersiones, los científicos encontraron un dato inesperado: la presencia de vida alrededor de los barriles.

“Fue una gran sorpresa comprobar que realmente había vida. El momento más emotivo fue ver el primer barril después de años de trabajo”, relató uno de los investigadores. “Luego vimos muchos más: estaban por todas partes”.

Ecosistemas en entornos extremos

Las observaciones confirmaron que, incluso a más de 4.000 metros de profundidad, existen comunidades biológicas activas. Algunos barriles presentan organismos adheridos, lo que evidencia procesos de colonización en entornos contaminados.

El geólogo marino Javier Escartín describió el hallazgo como una contradicción visual: “Hay una belleza extraña y completamente incongruente en los barriles, que representan la contaminación causada por el ser humano”.

Sin embargo, la misión también detectó otro problema persistente: la presencia de basura humana incluso en estas zonas remotas del océano.

Hacia una gestión más segura

El proyecto NODSSUM forma parte de la iniciativa PRIME RADIOCEAN, orientada a mejorar la comprensión de los riesgos asociados a los residuos nucleares en el medio marino.

Los datos recogidos servirán para diseñar futuras políticas de gestión de residuos más seguras y sostenibles, así como para decidir los próximos pasos respecto a estos depósitos históricos.

La investigación marca un avance relevante en la evaluación de prácticas del pasado y en la protección de los ecosistemas profundos, un ámbito todavía poco explorado pero clave para el equilibrio del planeta.