Medida. Francia aprobó la histórica ley de muerte asistida: un cambio trascendental en el "modelo francés"
Esta votación definitiva concreta la promesa del presidente Emmanuel Macron de instaurar un nuevo "modelo francés" para la atención al final de la vida.
En una jornada que marca un antes y un después en la legislación social de Europa, la Asamblea Nacional de Francia ratificó la noche del miércoles 15 de julio la ley que establece el derecho al suicidio asistido y, en casos específicos, a la eutanasia.
Esta votación definitiva concreta la promesa del presidente Emmanuel Macron de instaurar un nuevo "modelo francés" para la atención al final de la vida.
Un proceso legislativo de largo aliento
La aprobación no fue un hecho aislado, sino la culminación de un proceso que comenzó en 2022 con una asamblea ciudadana que se manifestó a favor de la "asistencia activa para morir".
A pesar de que el proyecto original se vio paralizado por la disolución del Parlamento en 2024, la reforma logró avanzar a través de dos proyectos de ley parlamentarios: uno centrado en los cuidados paliativos y otro en el derecho a la muerte asistida.
La proposition de loi relative au droit à l'aide à mourir est adoptée.
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) July 15, 2026
Sur cette question aussi intime que grave, qui touche à la vie, à la souffrance et à la dignité, une seule méthode était possible : prendre le temps de l’écoute, du dialogue et du débat.…
Esta es la cuarta vez que la cámara baja respalda la reforma, demostrando un apoyo mayoritario de sus miembros a este cambio social, frente a un Senado que la rechazó en tres ocasiones. Ante este estancamiento entre cámaras, el gobierno optó por otorgar la decisión final a la Asamblea Nacional, haciendo uso de sus facultades constitucionales.
Debate ético y divisiones políticas
La sesión final estuvo cargada de emotividad y posturas encontradas. Olivier Falorni, uno de los defensores más incansables de la medida, manifestó haber "cumplido con su deber" tras la votación. Sin embargo, la ley enfrentó una resistencia tenaz de sectores de la derecha y de algunos miembros del propio ejecutivo, como el primer ministro Michel Barnier y figuras como Bruno Retailleau.
Desde la oposición, diputados como Christophe Bentz cuestionaron la urgencia de la medida, argumentando que la sociedad no debe renunciar a la protección de los más vulnerables. Incluso dentro del Palacio Borbón, algunos parlamentarios inicialmente a favor mostraron dudas de último momento, temiendo que el proyecto "fuera demasiado lejos".
Condiciones y próximos pasos
La nueva legislación no permite la muerte asistida de forma indiscriminada; el texto prevé una serie de condiciones estrictas para su aplicación. Entre ellas, se destaca un periodo mínimo de reflexión de dos días para los pacientes una vez recibida la aprobación médica.
El camino legal aún tiene un último peldaño. El primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció que remitirá el texto al Consejo Constitucional para garantizar que cláusulas como el periodo de reflexión sean compatibles con los principios de libertad individual y dignidad humana.
Se espera que este organismo emita un fallo antes del 15 de agosto, lo que daría luz verde definitiva a una ley que rompe formalmente con la prohibición histórica de quitar la vida en Francia.



