Dominio total. Estados Unidos despliega bombardeos B-52 en misiones directas sobre Irán
El Pentágono confirma el control del espacio aéreo iraní tras un mes de ofensiva sistemática, mientras el número de bajas civiles y el impacto económico global continúan en ascenso.
En una demostración de superioridad militar sin precedentes, Estados Unidos comenzó a operar bombarderos estratégicos B-52 Stratofortress directamente sobre el territorio de Irán.
Esta maniobra, calificada como inédita desde el inicio del conflicto, es posible gracias a lo que los mandos militares describen como un dominio total del espacio aéreo enemigo.
Según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, las fuerzas estadounidenses atacaron más de 11.000 objetivos y destruido más de 150 embarcaciones de la marina iraní en los últimos 30 días.
Caine subrayó que la capacidad de respuesta de Teherán se vio severamente mermada tras el bombardeo sistemático de sus infraestructuras militares, cadenas de suministro y capacidades de defensa aérea.
El empleo de los B-52, aviones pesados diseñados en la década de 1950 que carecen de tecnologías furtivas modernas, refleja la confianza del mando militar en la neutralización de las defensas iraníes.
Para lograr este nivel de control, el Pentágono utilizó una combinación de ataques físicos y recursos de guerra electrónica y cibernética para cegar las comunicaciones y los sistemas defensivos del país persa.
Impacto humano y regional
La escalada, que se intensificó tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada el 28 de febrero con ataques en ciudades como Teherán, dejó un saldo humanitario devastador.
Datos de la Human Rights Activists News Agency reportan al menos 1.574 civiles muertos en Irán, incluyendo a 236 niños. Por su parte, el Ministerio de Salud de Líbano informó de más de 1.260 fallecidos, mientras que las bajas militares estadounidenses ascienden a 13 efectivos.
A pesar de que el Pentágono registró en las últimas 24 horas el volumen más bajo de misiles y drones lanzados por Irán, los aliados regionales siguen bajo presión.
En ese periodo, los Emiratos Árabes Unidos interceptaron decenas de proyectiles y un petrolero kuwaití sufrió un incendio en Dubái tras un ataque atribuido a fuerzas iraníes.
Consecuencias económicas y políticas
En el ámbito político, el presidente Donald Trump afirmó que su país está “más cerca que nunca de ganar” y descartó la necesidad de negociaciones directas, señalando que el desenlace dependerá de los términos impuestos por su administración.
No obstante, el conflicto está afectando la economía cotidiana: el precio de la gasolina en Estados Unidos superó los U$S 4 por galón por primera vez desde 2022, y el petróleo Brent alcanzó picos de U$S 118 por barril durante marzo.
La ONU advirtió que la inestabilidad podría sumir a cuatro millones de personas más en la pobreza en el mundo árabe y reducir el producto económico regional en un 6%.
Nuevos frentes de tensión
Mientras Israel planea establecer una “zona de seguridad” permanente en el sur de Líbano que impediría el retorno de 600.000 desplazados, el conflicto se extendió al terreno tecnológico.
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió amenazas contra gigantes como Apple, Google y Meta, acusándolos de colaborar en las operaciones militares y advirtiendo que sus empleados deben alejarse de las oficinas, ya que serán considerados “objetivos legítimos”.



