El cierre de gobierno de EE.UU. sigue, pero los empleados públicos cobrarán
En el quinto día de parálisis de Washington, el Pentágono ordenó al personal que regrese a sus puestos. La Cámara de Representantes aprobó pagarles a los trabajadores del Estado, pese a que permanecerán en casa.
Washington. Durante el quinto día de cierre parcial del gobierno de Estados Unidos, continuaron las acusaciones cruzadas entre demócratas y republicanos por la situación de parálisis, pero tanto el Congreso como el presidente Barack Obama enviaron un mensaje tranquilizaron a los 800 mil empleados gubernamentales enviados a casa temporalmente: recibirán su paga retroactiva de los días no trabajados una vez que Washington vuelva a funcionar en su totalidad.
La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, aprobó ayer un proyecto de ley que garantizará que los empleados federales cobren su salario por no trabajar. La Casa Blanca respalda el proyecto y seguramente también lo hará el Senado, aunque se desconoce cuándo lo someterá a voto.
La votación de 407 votos a favor y ninguno en contra en la Cámara Baja fue inusualmente bipartidista, incluso cuando los legisladores siguen con su retórica de desacuerdos.
Poco más tarde, se anunció que el Pentágono ordenó que regresen a trabajar la mayoría de sus 400 mil empleados civiles con licencia debido al cierre gubernamental.
La decisión tomada por el secretario de Defensa, Chuck Hagel, se basa en una interpretación legal del Pentágono de una ley llamada “Paguemos a nuestras Fuerzas Armadas”. El Congreso aprobó esa medida y Obama la firmó poco antes de que el martes comenzara el cierre parcial del gobierno.
El Pentágono no dijo de inmediato cuántos trabajadores regresarán a sus puestos, sólo indicó que son “la mayoría”.
Daños colaterales
“No es su culpa y por eso no deberían sufrir”, dijo el demócrata Elijah Cummings, representante por Maryland, en referencia a los empleados federales. “Este proyecto de ley (para el pago retroactivo) es lo mínimo que podemos hacer. Nuestros dedicados trabajadores públicos no deberían sufrir el daño colateral de los juegos políticos y guerras ideológicas que libran los republicanos”, agregó el funcionario.
Por su parte, el republicano Michael Turner, representante por Ohio, apuntó que los empleados federales no deberían tener que preocuparse por carecer de dinero para pagar sus cuentas mientras el Congreso y la Casa Blanca pelean sobre cómo financiar el gobierno.
“Tienen gastos por el cuidado de los niños, deben hacer pagos de la vivienda, hijos en la universidad, y mientras el presidente Obama se niega a negociar al tiempo que esboza estrategias políticas, no deberían preocuparse sobre si pueden pagar sus facturas o no”, insistió Turner.
Pero aunque el Congreso y la Casa Blanca respaldaron el proyecto de ley, un grupo independiente indicó que ello demuestra lo poco inteligente que es el cierre.
Hacerlo menos penoso para 800 mil empleados federales animará al Congreso y la Casa Blanca a prolongar la situación, lo cual aumentará el costo, razonó Steve Ellis, de la entidad Taxpayers for Common Sense (Contribuyentes en pro del Sentido Común).
Ellis agregó que los “empleados federales esenciales” que permanecieron en sus puestos de trabajo se sentirán engañados “porque han estado trabajando mientras los otros reciben lo que en esencia son unas vacaciones pagadas”.
La Casa Blanca se opuso a otras gestiones individuales de los representantes republicanos para restaurar los fondos a algunas funciones del gobierno durante el cierre parcial.
Los funcionarios de la presidencia dijeron que la Cámara Baja debería financiar la totalidad del gobierno y no favorecer organismos y programas a costa de otros.
Muerte y críticas
"No era una delincuente". Las hermanas de la mujer que fue muerta a tiros en Washington por la policía tras embestir con su vehículo una barrera de la Casa Blanca dijeron que no era una delincuente y que la policía no debería haber disparado. "Seguimos muy confundidas como familia de por qué no sigue viva", dijo Amy Carey-Jones en referencia a su hermana de 34 años, Miriam Carey. "Realmente creo que no hay justificación", agregó. Otra hermana, la exagente de policía Valarie Carey, dijo que "no había necesidad de usar un arma cuando no había un tiroteo procedente del vehículo".
Investigación interna. El departamento de la Policía Metropolitana de Washington dijo que la División de Asuntos Internos investiga las circunstancias que condujeron al tiroteo. El Servicio Secreto, la policía del Capitolio y el FBI colaboran en la investigación. Testigos dijeron que Carey golpeó a un agente del Servicio Secreto con su automóvil en la Casa Blanca. Su familia dijo que sufría depresión posparto mezclada con psicosis, pero que no era una persona peligrosa.
Otra arremetida
En su habitual programa de los sábados por radio e Internet, el presidente Barack Obama volvió a pedir ayer al Congreso que acabe con “la farsa” y apruebe el presupuesto federal para financiar al gobierno y deje de lado “las ataduras partidistas”.

