Escándalo. EE.UU. compró oro ilegal a cárteles colombianos mientras Bogotá solicitaba sanciones

Una investigación reveló que el metal precioso, que financia al grupo terrorista Clan del Golfo, terminó en la cadena de suministro de la Casa de la Moneda estadounidense, incluso en monedas oficiales de colección.

02 de junio de 2026 a las 06:04 p. m.
EE.UU. compró oro ilegal a cárteles colombianos mientras Bogotá solicitaba sanciones
EE.UU. compró oro ilegal a cárteles colombianos mientras Bogotá solicitaba sanciones

A principios de 2026, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, presentó una solicitud formal ante el gobierno de Estados Unidos para imponer sanciones económicas a la industria del oro ilegal en Colombia.

El objetivo era asfixiar financieramente al Clan del Golfo, un cártel de la droga designado como grupo terrorista que se sustenta principalmente a través de la minería ilícita.

Sin embargo, la petición dejó al descubierto una profunda contradicción en Washington: el Departamento del Tesoro fue, durante años, un comprador habitual de oro proveniente de ese mismo sector criminal.

Oro "manchado" en monedas oficiales

A pesar de que instituciones como la Casa de la Moneda de EE. UU. sostienen que existe una separación clara entre el oro legal y el extraído mediante redes criminales, una investigación de The New York Times demostró que estas barreras fallaron.

La falta de controles en la cadena de suministro permitió que el oro de los cárteles terminara procesado en las monedas de la Dama de la Libertad, vendidas por la propia Casa de la Moneda.

Esta situación se ve agravada por el alto precio del metal, que ronda los 5.000 dólares la onza, lo que hace que incluso la minería más destructiva para el medioambiente sea extremadamente rentable para los grupos armados. Según el ministro Sánchez, la escala de la minería criminal es tal que "está derrotando al Estado colombiano".

Impacto ambiental y militar

El ministro Sánchez, tras sobrevolar las zonas de explotación, describió un panorama desolador de kilómetros de fosas a cielo abierto y barcazas succionando sedimentos de los ríos. La audacia de los mineros ilegales llegó al punto de invadir terrenos de una base militar para extraer el metal.

En respuesta, el ejército colombiano intensificó sus operativos, destruyendo maquinaria pesada en minas vinculadas al cártel que generaban aproximadamente 4,7 millones de dólares mensuales en oro.

Presión política en Washington

La revelación generó repercusiones en el Capitolio. Los senadores demócratas Ron Wyden y Elizabeth Warren enviaron una carta al secretario del Tesoro, Scott Bessent, exigiendo explicaciones sobre cómo la Casa de la Moneda permitió la entrada de oro ilícito en su suministro.

La legislación estadounidense estipula que la Casa de la Moneda sólo debe comprar oro extraído en el país para sus monedas de inversión, pero los informes indican que se estuvo adquiriendo metal de diversas procedencias extranjeras sin los controles adecuados.