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Dos décadas después, los balseros cubanos se siguen jugando la vida

En lo que va del año, casi tres mil disidentes fueron interceptados por la guardia costera o llegaron a suelo estadounidense.

17 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencia AP
Dos décadas después, los balseros cubanos se siguen jugando la vida
Nunca se detuvo. En 1994 comenzó la oleada de cubanos que buscan llegar a suelo estadounidense (AP/Archivo).

Miami. Una mañana de abril, Dairon Morera se montó en una balsa hecha con tanques de aluminio junto con otras 22 personas, puso en marcha un motor de automóvil Volvo y se internó en el mar, sumándose a una cantidad de cubanos que tratan desesperadamente de irse de la isla y llegar a Estados Unidos. "El principal sueño de todo cubano es irse", declaró Morera, quien se sentía molesto con las restricciones que ponía el gobierno cubano a su pizzería. No tenía dinero para un pasaje aéreo, de modo que decidió arriesgar su vida en el mar.El viaje fue tan agitado que mucha gente vomitó. Pero llegaron todos a salvo en 20 horas. Pisaron tierra en los Cayos de la Florida, abrazándose y gritando: "¡Libertad!".Muchos no tienen tanta suerte. La cantidad de cubanos que intentan el peligroso cruce subió este año. Casi tres mil fueron interceptados por las autoridades estadounidenses o llegaron a suelo estadounidense en lo que va de 2014, el doble que el año pasado. El viaje toma entre dos y tres días si todo sale bien. Pero abundan las tormentas, las corrientes, los tiburones y las medusas. Sin instrumentos de navegación o motores poderosos, la gente puede quedar varada en el mar, agotar el agua o morir bajo el sol."Si no los encontramos y no llegan a tierra, sus posibilidades de sobrevivir disminuyen con cada día que pasa", comentó el capitán Mark Fedor, de la guardia costera de Miami.Pasaron 20 años desde que Fidel Castro decidió aliviar las presiones sobre su gobierno comunista en medio de una crisis económica diciéndole a la gente que podía irse cuando quisiera. Ese comentario en agosto de 1994 dio paso a un éxodo de 35 mil isleños. Miles fueron recogidos por la guardia costera de Estados Unidos y se pasaron meses en una base de la armada estadounidense en Cuba, rodeados de alambres de púas.Hasta que el presidente Bill Clinton llegó a un acuerdo con Castro: los detenidos de Guantánamo podrían ir a Estados Unidos y al menos otros 20 mil cubanos podrían recibir visas para viajar también a este país. Pero las autoridades cubanas reanudarían el patrullaje de sus costas para evitar que la gente arriesgara su vida en balsas precarias y Estados Unidos impondría una política de "pies mojados, pies secos", por la que todo cubano interceptado en altamar sería devuelto a Cuba, mientras que todo cubano que pusiese un pie en Estados Unidos podría quedarse.Fue un acuerdo político que buscó resolver una crisis humanitaria. Pero no impidió que numerosos cubanos siguieran arriesgando sus vidas y tratando de cruzar el estrecho de 145 kilómetros. Otros 26 mil cubanos lo intentaron desde 1995.

Muertos anónimos

No se conoce la cifra de cubanos que murieron en el intento por llegar a Estados Unidos. Los entendidos creen que de cada cuatro balseros, uno fallece.

Esto querría decir que al menos 16 mil personas murieron en las aguas entre la Florida y Cuba desde la revolución de 1959, según Holly Ackerman, bibliotecaria de la Universidad de Duke que estudió a fondo el tema de los balseros.

Es posible elaborar una lista precisa, que contenga incluso los nombres de los muertos, ya que Estados Unidos sabe quién llegó y Cuba sabe quién se fue. Pero en las conversaciones sobre temas migratorios que los dos países mantienen dos veces al año nunca se planteó hacer una cuenta precisa.

“Es una vergüenza que los dos países no lo hayan hecho”, sostuvo Ackerman.

Últimamente se han visto balsas hechas con espuma de spray, envuelta en lonas y asegurada con varas metálicas. Más o menos la mitad tienen motores, muchos sacados de automóviles o máquinas de cortar pasto.

El estatus especial que tienen los inmigrantes cubanos como parte de los esfuerzos de Estados Unidos para debilitar el gobierno comunista es un gran incentivo para intentar el viaje. Estados Unidos deporta a la mayoría de las personas de otros países que huyen de la violencia o la pobreza, pero le abre las puertas a los cubanos.

En el 2012, 32.551 cubanos consiguieron la residencia legal en Estados Unidos y sólo 90 isleños que pisaron suelo estadounidense fueron devueltos a Cuba.