Conectados para ayudarse
Armando Soto y Ali Rafael Rivas, junto con otros dos jóvenes, administran grupos de Facebook y de WhatsApp de venezolanos que residen en Córdoba. Están al tanto de las dificultades que afrontan los recién llegados, de sus necesidades más urgentes, y se ayudan entre sí.
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Ambos citan datos de Migraciones cuando cuentan que en el último año se triplicó la cantidad de compatriotas que han llegado a la Argentina. “De Córdoba no tenemos datos oficiales, pero calculamos que hay unas 1.200 o 1.300 personas”, calcula Armando, que hace 12 años está en Córdoba. Dice que antes venían jóvenes, pero ahora llegan familias enteras.
“Tenemos seis grupos de WhatsApp con 100 personas cada uno y cada semana recibimos una treintena de solicitudes para participar del grupo de Facebook Venezolanos en Córdoba”, agregan. Allí participan muchos que aún están en Venezuela, pero que tienen pensado venir a la ciudad.
La primera dificultad que se les presenta es conseguir uno de los papeles para poder tramitar el DNI con residencia, que es el certificado de antecedentes penales expedido por Venezuela. “Yo lo pedí hace meses y no me lo dan. A otros les pasa lo mismo. Los están demorando para que la gente no pueda trabajar legalmente en otros países”, asegura Beatriz, quien además está tramitando el apostillado de su título para poder revalidarlo aquí.
“En Buenos Aires consiguen trabajo más rápido; y en Córdoba, se tarda un poco más. La mayoría trabaja en negro porque tardan entre uno y dos años en conseguir el DNI”, agrega Armando.
En los grupos hacen consultas de todo tipo: piden garantías para poder alquilar, recomendaciones de residencias baratas y hasta se armó una campaña de abrigo. “Muchos se vienen sin ahorros y con la ropa del Caribe. En invierno hicimos una campaña para juntar abrigos”, explican.
Los administradores de esos grupos confiesan que no incluyen chavistas: “Yo no estoy hablando de defender a un partido, sino de una situación humanitaria. Están matando gente, no hay medicamentos, no hay acceso a la comida, no me puedo comunicar bien con mi familia”, apunta Ali.

