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Redacción La Voz
Una avioneta impactó este viernes contra la Citic Tower, el rascacielos más alto de Beijing, y provocó una evacuación en el centro financiero de la capital china. Hasta el momento, las autoridades no informaron si el siniestro dejó víctimas fatales o personas heridas.
El hecho ocurrió en la zona de Guomao, en el distrito de Chaoyang, uno de los sectores de mayor actividad empresarial de la ciudad y donde también se encuentran otros edificios emblemáticos, como la sede de la televisión estatal china.
Las imágenes difundidas por medios internacionales y usuarios en redes sociales muestran daños visibles en los pisos superiores de la torre y fragmentos de la aeronave esparcidos en calles y espacios verdes cercanos.
Según la información preliminar disponible, la aeronave involucrada sería un modelo Sunward SA 60L Aurora perteneciente a la empresa de aviación general Shuangyue General Aviation.
Registros de la base de datos Aviation Safety Network identificaron el aparato con matrícula B-12PP y señalaron que habría despegado y debía aterrizar en el aeropuerto Beijing Shifosi.

No obstante, las autoridades chinas todavía no confirmaron esos datos ni precisaron el tipo de vuelo que realizaba la aeronave. Tampoco se conoce cuántas personas viajaban a bordo ni qué provocó el impacto.
Ningún organismo oficial chino difundió un balance de víctimas ni una explicación sobre las circunstancias del siniestro aéreo. Las autoridades tampoco confirmaron si el impacto respondió a una falla mecánica, una pérdida de control o algún otro factor.

Medios internacionales señalaron además que las búsquedas relacionadas con el hecho en plataformas chinas como Weibo y Douyin no arrojaban resultados recientes, pese a la magnitud del incidente y a su ubicación en una de las zonas más transitadas de Beijing.
La Citic Tower, también conocida como China Zun, fue inaugurada en 2018 y alcanza los 528 metros de altura, lo que la convierte en el edificio más alto de la capital china. Su construcción estuvo rodeada de debates vinculados a cuestiones de seguridad y planificación urbana, especialmente por la cercanía con áreas sensibles del poder político chino.

En 2021, el Gobierno de China limitó la construcción de nuevos rascacielos de más de 500 metros y endureció las restricciones para edificios superiores a los 250 metros, en medio de preocupaciones sobre seguridad estructural y sostenibilidad económica.