Así lo vio el cine
En todos los casos, Mandela aparece como un hombre sabio, tranquilo y pacifista. Es de las pocas figuras mundiales que no ha generado demasiada controversia a la hora de representarlo, acaso por el poder que tienen sus actos y sus palabras.
“Me preocupaba ser elevado a la posición de un semidiós. Porque entonces ya no sería más un ser humano. Yo quería ser conocido como Mandela, un hombre con debilidades, alguna de las cuales fueron fundamentales, y un hombre que asumió un compromiso”. Estas declaraciones de Nelson Mandela podrían explicar la forma en la que el cine se aproximó a su figura. Con un respetuoso esfuerzo de humanización, como si la principal tentación fuera la de caer en la mitificación de su vida.
La película de mayor impacto que lo tuvo como tema y protagonista fue Invictus (2009), de Clint Eastwood. Allí, Morgan Freeman compone un “Madiba” encantador y dispuesto a unificar a su nación de manera poco convencional. El filme se construye sobre una de las bases de la filosofía de Mandela: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Luego, tu enemigo se convertirá en tu compañero”.
El Mundial de rugby, con la selección sudafricana llena de jugadores blancos y educada en la filosofía blanca, le sirve al presidente como metáfora de la necesidad y de los beneficios de la unificación.
En 1996, el documental Mandela hizo foco en ese mismo evento para contar la vida del expresidente. Angus Gibson (que en 2007 también dirigió el documental Los hijos de Mandela) y Jo Menell dirigen un emotivo repaso por la biografía del líder.
En 1987, mientras Mandela permanecía detenido, Danny Glover lo interpretó en una película con el mismo nombre, producida especialmente para la televisión, con una definida intención de reclamo por la liberación de Madiba, quien llevaba 25 años preso y al que aún le esperaban tres años más tras las rejas.
Ese período en prisión es la materia de otra película sobre Mandela: El precio de la libertad (2007), que cuenta la historia de un guardiacárcel a cargo de vigilar a Mandela. Está basada en una anécdota real. El guardiacárcel, a medida que conoce a “Madiba”, cambia sus ideas sobre el apartheid. Joseph Fiennes (de Flash Forward) y Dennis Haysbert (24) protagonizan la película.
Para terminar este recorrido, una curiosidad: el propio Mandela actuó en una película. En la obra maestra de Spike Lee, Malcolm X, el expresidente sudafricano tiene una brevísima pero simbólica aparición.
En todos los casos, Mandela aparece como un hombre sabio, tranquilo y pacifista. Es de las pocas figuras mundiales que no ha generado demasiada controversia a la hora de representarlo, acaso por el poder que tienen sus actos y sus palabras. La mejor línea de diálogo de Invictus ocurre cuando la esposa de Mandela le recrimina estar poniendo en juego su liderazgo y él responde: “El día en que ya no ponga en riesgo mi liderazgo será el día en que ya no podré ser un líder”. Es una frase tomada de uno de sus discursos. Una frase que lo define para siempre.

