La enfermedad irlandesa
A diferencia de Grecia, el origen de la crisis en Irlanda se origina en el sistema financiero. Federico Furiase.
A diferencia de Grecia, el origen de la crisis en Irlanda se origina en el sistema financiero. La cartera de los bancos, que suma cuatro veces el tamaño de la economía, cae al ritmo de la implosión de la burbuja inmobiliaria (los precios de las viviendas acumulan 35 por ciento de baja desde diciembre del 2006) poniendo en dudala solvencia del sistema financiero. Así los depósitos salen de los bancos (caen 11 por ciento desde septiembre) mientras que el mercado de crédito interbancario se cierra. Es entonces cuando las dudas sobre la solvencia del sistema financiero activan la restricción de liquidez de corto plazo en los bancos, haciendo imprescindible la asistencia financiera del prestamista deúltima instancia: en octubre, el aporte del Banco Central Europeo (BCE) hacia Irlanda aumentó 10 por ciento para alcanzar un nivel de 130 mil millones de euros, superando a Grecia (92 mil millones de euros) y a España (72 mil millones de euros). Riesgo sistémico. ¿Por qué el problema financiero en Irlanda genera ruido en los mercados? La respuesta es el riesgo sistémico y por doble canal. Primero, dado el gran tamaño del sistema financiero irlandés en relación a la economía, el gobierno anunció un salvataje que a estaaltura podría alcanzar los 80 mil millones de euros (51 por ciento del PBI) para capitalizar los bancos, medida que dejaría el déficit fiscal en torno al 32 por ciento del PBI.De ahí, el aumento de las tasasde interés de la deuda soberanairlandesa (de 6 a 8,6 por ciento) y el efecto contagio sobre otras economías fiscalmente comprometidas. Segundo, la caída en el valor de la deuda irlandesa genera un efecto riqueza negativo en los bancos extranjeros, que tienen en sus carteras papeles de Irlanda.Así se entiende la presión de Europa para que Irlanda acceda, al igual que Grecia, al Fondo de Estabilidad Europeo en pos de minimizar el riesgo sistémico.Mientras tanto, es la política la que estira los cortísimos tiempos financieros, puesto que las autoridades de Irlanda no están dispuestas a aceptar tal como vienen los condicionantes de un mayor ajuste fiscal con una economía que oscila entre recesión y crecimiento anémico.Igualmente, el ruido generado por Irlanda en los mercados la semana pasada, tendió a ceder en los últimos días a medida que se hacíacada vez más evidente que Irlanda va a aceptar el programa. En contrapartida, es un nuevo movimiento restrictivo de la política monetaria China, lo que vuelve a generar ruidos en el mercado y frenar la devaluación del dólar frente al resto de los activos.

