Emocionado. Ricky Maravilla contó qué promesa le hizo a su mamá a los 5 años: No quiero ser pobre
El referente de la música tropical emocionó a todos en la mesa de Mirtha Legrand al relatar sus orígenes humildes en Salta y cómo su éxito en Córdoba fue el puntapié inicial para cumplir un juramento que cambió su vida para siempre.
En una mesa cargada de nostalgia y sentimientos a flor de piel, Ricky Maravilla, el histórico referente de la música tropical, sorprendió a todos en La noche de Mirtha al revelar una faceta de su vida que pocos conocían.
Entre lágrimas, el artista salteño repasó su trayectoria y dejó en claro que su destino original estaba muy lejos de los escenarios y las luces del espectáculo.
Un origen humilde y un juguete que marcó su vida
Ricky nació en Salta, en el seno de una familia trabajadora a la que, según sus propias palabras, "no le sobraba nada".
Tras la muerte de su padre cuando él tenía apenas dos años, su madre debió trabajar como ama de llaves para poder criarlo. Fue en ese contexto humilde donde nació una de las promesas más fuertes de su vida.
El cantante recordó con profunda emoción un episodio ocurrido cuando tenía cinco años: "Le pedí a Dios y a los Reyes Magos que me trajeran una bicicleta. Esa noche, voy corriendo a ver mi bicicleta y me encontré con un auto plástico muy chiquito. Me puse a llorar desconsoladamente".
Ante el profundo malestar, su madre le dio una lección de vida que lo marcaría: "No te enojes con Dios y los Reyes... Ellos te van a hacer un gran regalo que no lo vas a poder creer. Ellos son pobres, igual que nosotros".
Fue en ese instante de vulnerabilidad cuando el pequeño Ricky respondió con una determinación asombrosa: "Mamá, yo no quiero ser pobre".
El camino académico: el ingeniero que no fue
Para cumplir aquel juramento de sacar a su familia de la pobreza, el intérprete de ¿Qué tendrá el petiso? se volcó de lleno a los libros. Antes de alcanzar la fama masiva, dedicó gran parte de su juventud a una formación académica rigurosa.
Se recibió de electrotécnico y continuó sus estudios superiores, llegando a cursar hasta el cuarto año de la carrera de Ingeniería Electrónica. Su facilidad para las matemáticas y la técnica le auguraban un futuro próspero en las ciencias exactas.
Sin embargo, la música, que había comenzado como un pasatiempo para ganar "una moneda más para los estudios" a través de un grupo folclórico, terminó por reclamar su destino.
El éxito rotundo en la industria musical y la alta demanda de shows en vivo hicieron que fuera imposible sostener el ritmo de los exámenes finales.
La conexión con Córdoba y el éxito absoluto
Un dato clave en su transformación fue la recepción de su material discográfico. Mientras Ricky aún insistía en que quería ser ingeniero y no artista, los empresarios de las compañías discográficas ya veían su potencial, señalando que sus discos eran un éxito total en Córdoba.
Esa conexión inmediata con el público, sumada a las presentaciones en los programas de Mirtha Legrand que lo "catapultó a todos los estratos sociales", terminaron por consolidar su carrera de casi 40 años.
A pesar de no haberse graduado como ingeniero, la música le permitió a Ricky Maravilla cumplir con creces lo prometido a los cinco años.
Con el fruto de su trabajo, pudo comprarle a su madre la casa y el auto que le había jurado, e incluso llevarla de regreso a su pueblo natal, El Colte, en Salta.

