El 25° aniversario de Gran Hermano se perfilaba para ser la gran fiesta de Telefe, pero no está dando la imagen que esperaban.
La quinta edición consecutiva del reality da más que hablar por las causas legales de sus participantes que por las complejas normas del juego. Aún así, sigue siendo lo más visto de la televisión.
La Generación Dorada del certamen argentino tuvo su debut el 23 de febrero con 17 puntos de rating en promedio.
Tras la eliminación de Andy Chango de MasterChef Celebrity (lo más visto del día), Santiago del Moro recibió a los primeros 18 jugadores entre los que se encontraban figuras famosas como Andrea del Boca, Brian Sarmiento, Divina Gloria y Pincoya, finalista de Gran Hermano Chile.
Al día siguiente, ingresaron los 10 participantes restantes y el miércoles empezaron las nominaciones. Desde entonces, pasaron tantas cosas que fue difícil seguirle el ritmo al certamen.
Imposible seguirle el ritmo
La gente no llegaba a familiarizarse con las caras nuevas, que ya quedaban afuera competencia, ya sea porque los eliminaban los votantes, los echaba “el Big” por mal comportamiento o se iban por voluntad propia.
El público no terminaba de entender la dinámica del Derecho a réplica, el teléfono dorado, la puerta giratoria o la placa planta, que rápidamente sucedía algo aparentemente inesperado que modificaba las reglas del juego o aparecían dinámicas tan complejas que hasta al mismo Del Moro le costaba explicar.

Hasta el día de hoy, hay gente que pregunta quién es famoso y por qué, mientras los programas satelitales avanzan con entrevistas a los familiares y abogados de los participantes por las graves denuncias que les caen a ellos por estar afuera.
¿El problema es el casting?
La selección del casting no es azarosa. Al parecer, la producción buscó generar estrategias más arriesgadas eligiendo personajes mucho más polémicos que produzcan contenido, pero en algunos casos se les fue de las manos.
Jéssica "La Maciel" recibió efectivos policiales en el confesionario que le notificaron formalmente sobre la causa penal que la justicia inició en su contra tras recibir denuncias de presunta explotación sexual y regenteo.

Carmiña Masi fue expulsada del reality luego de hacer comentarios xenófobos sobre su compañera Jenny Mavinga; y Brian Sarmiento enfrenta problemas financieros al contraer deudas alimentarias con sus hijas.
Andrea del Boca potenció la reaparición de Ricardo Biasotti en el ojo mediático. Después de años en silencio, el hombre se refirió a las denuncias que le hicieron la actriz y su hija Anna, según él falsas, y respaldó el proyecto de la senadora Carolina Losada que propone endurecer las penas para estos casos puntuales que, vale aclarar, representan un 8% del total de las denuncias falsas registradas.

Según relevamientos recientes de sitios de verificación de datos como Chequeado, el 86% de estas equivale a conflictos de índole patrimonial, vecinal o laboral.
Nada del otro mundo
Gran Hermano siempre fue polémico. Nunca buscó pregonar buenos valores o ser moralista, más bien se centró en mantenerse en boca de todos, sea cual sea la temática. El problema es que cada año pareciera no tener límites, o cuando los hay, se corren todo el tiempo.
A las semanas de lo sucedido entre Carmiña y Mavinga, la producción abrió el repechaje (¡en el que entraron 13 personas más!) y le pidió a la peluquera que decida si la periodista podía volver a la competencia o no. “Mavigna tiene en su poder un golden ticket extra y dependerá de ella si Carmiña entra o no”, explicó el conductor.

¿Está bien usar la xenofobia para potenciar el rating aún si sus figuras se prestan a hacerlo? ¿Hasta dónde se puede innovar con un producto que se vale de la vida real de personas reales? ¿Alguien mide las consecuencias?
Un dato no menor es que GH no es el único certamen con excesos. El mes pasado, trascendió un video en el reality serbio Elita donde un participante intentó ahorcar en vivo a su compañera y la seguridad tuvo que entrar para evitar que la violencia de género pasara a mayores.
En la misma fecha, pero en el certamen español llamado La cárcel de los gemelos, la exhermanita Coty Romero y Furia protagonizaron instancias de agresión física y verbal con otras participantes.
Alto contenido de excesos
Este Gran Hermano está siendo excesivo, incluso para su propio público. Según datos de Kantar Ibope, la última gala de ingresos alcanzó un promedio de 11.5 puntos de rating, mientras que el repechaje de la edición 2022-2023, superó los 20 puntos.
En ambos casos, el programa lideró el prime time sin problemas, pero con el correr de los años perdió prestigio. Mientras que aquel programa consagratorio le valió el Martín Fierro de Oro, la generación del 2025 no se llevó ni una sola estatuilla.
En conclusión, hay un evidente desgaste del formato y una búsqueda urgente por llenarlo con casos tan realistas como inverosímiles. El programa está hecho para el consumo veloz, masivo y adictivo y los protagonistas son solo piezas de ajedrez en una vidriera.
Las tácticas usadas para moverlas no dependen de lo que pasa en el tablero, sino lo que rinden para el ojo ajeno, y todo se mide con el bolsillo. Si sigue es porque rinde, ahora, ¿a qué costo?

