Visita imperdible. Robert Plant, a días de cantar en Córdoba por segunda vez: a su modo, la leyenda continúa
El excantante de Led Zeppelin volverá a nuestra ciudad con otro proyecto que da cuenta de su amor por la música de raíz estadounidense. Aquí, una aproximación a su presente y sus impresiones sobre su glorioso pasado.
En su última entrevista con la edición estadounidense de Rolling Stone, Robert Plant termina contestando “Ni hablar” e “Imposible” a las preguntas de si ha pensado escribir sus memorias y de si permitirá que se haga una biopic sobre su vida.
Al “Ni hablar”, el periodista le exige una explicación más elaborada mediante un “¿Por qué?”, pero sólo consigue “Me hundo con el barco, y con él mi memoria”. Y al “Imposible”, el mismo Plant se plantó (¡cuac!) antes de la repregunta y dijo “Estoy de vuelta en el barco, y me hundo con él”.
Claramente, el cantante británico quiere desentenderse de las resonancias de su legado y de su figura. El dueño de la voz de hiena que ha inmortalizado himnos entre lo fantástico y lo sexualmente irresistible al frente de Led Zeppelin, con camisas que permitían pecho al aire más jeans ajustados y melena dorada- enrulada al viento, hoy está en otra.
A sus 77 años, se ha puesto al frente de otro proyecto conectado con una idea de roots (de raíces) de la música estadounidense que siempre le apasionó. Entonces, la voz de hiena es un susurro grave y aterciopelado que se permite mutar sólo si el repertorio vira hacia lo festivo.
En esta oportunidad, Plant está captado por Saving Grace, disco grabado junto a una formación folk & blues que destaca a la cantante - acordeonista Suzi Dian, con la que visitará Córdoba a mediados de mes (14 de mayo, a las 20 y en Plaza de la Música).
Este show marcará la primera presentación oficial del vocalista en Argentina desde 2012 (actúo en el Orfeo el 4 de noviembre de ese año, acompañado por los exóticos – magnéticos The Sensational Space Shifters). Además, será la primera vez que volverá a subirse a un escenario local desde 2015, cuando sorprendió en medio del show de Jack White en Lollapalooza Argentina de ese año para interpretar juntos The Lemon Song, tema de Led Zeppelin incluido en el fundamental Led Zeppelin II (1969).
“Rugido de Otoño” se llama el tour mediante el cual Plant respalda Saving Grace, del que también participaron el baterista Oli Jefferson (esposo de Dian), el guitarrista Tony Kelsey, el bajista y músico de cuerdas Matt Worley y el violonchelista Barney Morse-Brown.
Tal como se señaló arriba, esta es otra muestra de las profundas exploraciones del legendario cantante por la música estadounidense de raíz, que en la línea de tiempo sucede a las que materializó en dúo con la estadounidense Alison Krauss, con la que ganó cinco premios Grammy, y en banda con Band of Joy, donde interactuó con Patty Griffin (su expareja) y Buddy Miller.
“De todos modos, Saving Grace representa algo distinto. Se trata de un regreso a sus orígenes, en las fronteras de Gales, y el encuentro con una banda que comparte su amor por el folk, el blues, el gospel, el country y otras sonoridades que flotan entre esos géneros”, especifican los promotores del regreso de Robert Plant, efectivamente nacido y criado en West Bromwich antes de ser captado para cantar en Led Zeppelin.
Grabado en un entorno rural en la frontera entre Inglaterra y Gales, donde los hogares de los músicos están separados unos de otros por 13 kilómetros a lo sumo, Saving Grace sorprendió por su delicadeza, su espíritu artesanal y su mirada profunda sobre la música roots.

El repertorio incluye versiones de clásicos olvidados y nuevas lecturas de piezas tradicionales, atravesadas por un enfoque sobrio y magnético.
El 12° álbum solista de Robert Plant tras la separación de Led Zeppelin en 1980 también es el primero en ocho años, ya que su precedente es Carry Fire (2017), grabado con los ya nombrados Sensational Space Shifters; y fue destacado por medios como The New York Times, Mojo y Uncut como una de las obras más personales e inspiradas de su carrera.
“Su curiosidad musical y su espíritu creativo lo han llevado a explorar múltiples géneros y continentes, y ahora, inesperadamente, lo llevan de vuelta a su pueblo natal rural”, señaló la revista Esquire, que lo ha entrevistado recientemente.
“Pasaba cada vez menos tiempo en el Reino Unido”, dijo sobre el período posterior a Raising Sand (2007), el alucinante disco concebido con la estadounidense Alison Krauss.
“Rara vez volvía exactamente a donde estoy ahora, porque me daba cuenta de que estaba en racha y mi curva de aprendizaje se ensanchaba cada vez más. Así que no veía a nadie donde vivo. Veo a los vecinos, veo al granjero, oigo al ganado por la mañana; es una escena bíblica, pero nunca pasé tiempo realmente relajándome”, añadió.
“Resido y vivo en la misma zona donde he vivido la mayor parte de mi vida, con algunas estancias en Marruecos… Bueno, también pasé un tiempo disfrutando de las maravillas de Austin, Texas. Pero siempre vuelvo a la frontera galesa y a la Comarca, como yo la llamo, ese hermoso paisaje verde. Siempre ha sido una parte muy importante de mí. Sin embargo, siempre me ha resultado muy difícil transmitir mi entusiasmo y conectar con la música de la zona de donde vengo”, completó Plant para Rolling Stone, después de contar que, allá por 2018, conoció al ya nombrado Matt Worley.
Con este músico, precisamente, sintió que su terruño natal podía ser el ámbito en el que trabajar un proyecto artístico interesante: “Matt se había criado con expresiones similares y matices exquisitos de la música folk inglesa e irlandesa. Teníamos afinidad y puntos en común, y así fue como empezó todo”.
“Encontré a alguien con quien conectar, alguien que no me miraba con cara de desconcierto cuando empezaba a hablar con entusiasmo de los artistas que me inspiraban. Y a través de mis aventuras con Matt y Tony Kelsey, empezamos a componer varias canciones”, redondeó Plant.
Worley lo contactó con otros músicos afines para grabar y ofrecer conciertos informales cerca de casa. “Me gustaba la idea de salir y tocar en pequeños conciertos, sin ninguna expectativa. Era una forma totalmente diferente de disfrutar, sin ninguna ambición profesional más allá de simplemente disfrutar de la noche”, precisó.
“Alrededor de 1980 o 1981, tras el fallecimiento de mi querido amigo John Bonham, regresé a la Comarca y comencé a reconstruir mi música, buscando músicos más cercanos para poder explorar ideas musicales sin grandes pretensiones ni ambiciones. Los tres primeros álbumes solistas que grabé tras la disolución de Led Zeppelin fueron con músicos locales. Y después, nunca más volví a ese ambiente. Y, la verdad, creo que nunca estuve allí el tiempo suficiente para encontrar, por así decirlo, la melodía que me faltaba”, contextualizó.
Una república disidente
La sintonía de Plant con sus nuevos socios se desató antes de la pandemia, que no pudo neutralizar el impulso de crear “un álbum sobrio, acústico, diversísimo pero impresionantemente coherente, con blues tradicional, gospel y canciones folk, así como material de artistas contemporáneos como Low Anthem, Sarah Siskind y Low”, según reconstrucción de Esquire.
“Lo que intento hacer, y lo que hemos logrado con estos chicos, es formar nuestra propia pequeña república disidente, una combinación de diferentes estilos de música interpretados como nos gusta”, sostuvo Plant para ese medio.
“Ahora tenemos algo único; no, no es único. Todas las bandas deben tenerlo. Descubrimos cómo vivir y tocar juntos y cómo conectar con los demás. No intento estar a la altura de ninguna otra reputación ni de ninguna otra época. Simplemente hago esto porque es bueno”, amplió.
A Rolling Stone le contestó sobre cantar al unísono o en contrapunto con Suzi Dian: “En los últimos años, he trabajado con Alison Krauss y Patty Griffin. Fue un cambio radical para mí salir de mi banda Strange Sensation y adentrarme en este mundo de compartir voces y trabajar con otra cantante, adaptándome a su estilo vocal. Así que quise probar a ver si había otra voz para mí”.
“Conocí a Suzi y a su esposo, el baterista Oli Jefferson, y disfruté mucho de su estilo conmovedor, su frescura y el entusiasmo con el que interpretaba las canciones que le presentaba. Era algo que jamás habría imaginado. Ahí estaba. Y ahí está. Y ahí lo tenés”, sumó antes de rematar con qué lo más le impresionó de ella.
“Sé que suena un poco trivial, pero tenía una perspectiva diferente. Es una cantante contemporánea en un mundo musical que desconozco. Así que, obviamente, ella tuvo que modificar lo que estaba haciendo, y yo tuve que asimilar algunos de sus matices. Simplemente funcionó. Es otra de esas combinaciones que se sienten muy naturales”, concluyó.
En otro tramo de su encuentro con Rolling Stone, Plant puso énfasis en el carácter orgánico de Saving Grace. “Empezamos con un micrófono en un soporte en un campo junto a la casa de Matt Worley. Teníamos un pequeño escritorio montado. Nos acercábamos a unos cuatro metros de distancia, y uno por uno nos acercábamos al micrófono y lo rociábamos con la voz. En la última canción del disco (Gospel Plough), se oye el canto de algunos pájaros porque cada uno tocaba su parte y luego nos alejábamos del micrófono”, describió.
Plant reveló que ese “experimento” le recordó a Physical Graffiti (Led Zeppelin, 1975), en el que grabó varias voces al aire libre: “Disfruté mucho la idea de estar ahí fuera, en lugar de estar encerrado en un estudio. Fue realmente genial, muy bucólico”.
“Creo que hicimos una visita a los estudios Real World de Peter Gabriel para probar cómo nos iría con un sonido de batería diferente o algo así. Pero todo ha sido bastante orgánico. Sé que es una palabra muy usada, pero así es. No había nada en juego, nadie pensaba más allá de quizás lanzar este disco”, completó.
La cuota Led Zeppelin
En la presentación formal de Saving Grace, Robert Plant y sus nuevos compañeros interpretan cuatro TEMAZOS de Led Zeppelin, no para congraciarse con algo o con alguien sino porque son compatibles al perfil estético del proyecto en cuestión. Incluso lo es el rockazo despechado que es Four Sticks; y ni hablar de Ramble On…
Friends y The Rain Song completan la cuota Led Zeppelin de este asunto. Y es potente la cuestión, por cuanto Plant cree que la banda de formó junto a Jimmy Page, John Paul Jones y su amigo de infancia – adolescencia John Bonham perdió la inocencia (y algo de integridad) después de su primer disco.
Lo dijo al responder sobre Become Led Zeppelin, el documental disponible en HBO Max del que participó y que narra con maestría la formación de la banda y cómo ésta se enfocó en Led Zeppelin (1969), también nombre del primer disco que no llevó el I en número romano porque, sencillamente, nadie imaginaba por entonces que habría Led Zeppelin II (1969), Led Zeppelin III (1970) y Led Zeppelin IV (1971).
“Creo que el hecho de que el documental terminara antes de que tuviéramos que afeitarnos por la mañana fue probablemente lo más apropiado. Cuando tuvimos que salir a comprar la máquina de afeitar, ahí se acabó todo”, exageró un Plant que se ha convertido en meme cuando en la conversación social aludió a sus años tempranos.
¿Robert Plant meme? Sí, una vez, la usuaria de Instagram @karen publicó una foto del cantante a los 20 y pico acompañada por el texto “¿Por qué no encuentro un chico así?”, a la que él, con foto de perfil actual, con cara tamizada por el paso del tiempo, le contestó “Hola”. Ante eso, @Karen reaccionó con un seco “No” y Plant cerró todo con “Soy el chico de la foto”.
Un meme, sí, con alcance bastante similar a una anécdota que tuvo por contexto una edición del festival Womad de hace una década.
La contó el mismo Plant, quien dijo haber visto a un hombre sentado leyendo en una revista musical una nota sobre Led Zeppelin con foto añeja del grupo. Se le acercó y le preguntó “¿Quiénes son?”. Recibió por respuesta “Led Zeppelin” y contraatacó con un “¿Tenés idea de cómo estará el cantante ahora?”.
Todo parece indicar que está tan bien como entonces.



