¿Ver o no ver? Relaciones peligrosas: qué esperar de Playa de lobos, una nueva comedia con Francella
Guillermo Francella y Dani Rovira logran una química chispeante y una película concentrada, que hace pasar un buen rato entre pasos de comedia veraniega, suspenso bien ejecutado y una escena final que funciona por su impacto y precisión. Calificación: buena.
Dos actores rendidores como Guillermo Francella y Dani Rovira le bastan al español Javier Veiga para construir, con ingenio y fluidez, una rivalidad que incluye bromas reveladoras, peleas intensas, diálogos afilados y giros inesperados, y para mantener una tensión constante, con toques de thriller y de comedia negra, en el medio de una playa que los tiene como protagonistas absolutos.
Es increíble que Veiga logre mantener la tensión con apenas dos personajes durante las casi dos horas que dura Playa de lobos. Por más que tenga debilidades y momentos que recurren a lugares comunes o a diálogos algo torpes, el director logra un suspenso inesperado, gracias también, desde luego, al trabajo de Francella y de Rovira.
Manu (Rovira) trabaja en un chiringuito en un balneario de Fuerteventura, una isla de las Canarias. Se encarga de poner las reposeras para los turistas y de ofrecerles bebidas. Hasta que llega Klaus (Francella), un argentino radicado desde hace años en Suecia que quiere quedarse en la “tumbona” a pesar de que Manu necesita cerrar el lugar.
Así empieza un tire y afloje en el que Klaus no para de bardearlo y de subestimarlo con chistes difíciles de entender para Manu, y de ofrecerle dinero para que lo acompañe a tomar un trago y a quedarse con él un rato más.
Veiga pone en funcionamiento sus mejores armas para narrar una historia de suspenso con dos personajes opuestos que van a ir conociéndose y pelándose hasta llegar a un final arriesgado, con giros que se acercan más al suspenso de thrillers con asesinos por encargo que a las comedias que nos tiene acostumbrados Francella, quien está como nunca a pesar de que vuelve a encarnar al argentino canchero que se siente superior a su interlocutor.

Rovira entrega una interpretación algo torpe pero lo suficientemente efectiva como para sostener la trama, que es, por momentos, casi teatral, sobre todo porque son ellos dos los que tienen que estar en un diálogo permanente y en un mano a mano que evoca la complicada relación de Manu con su hermano mayor.
Cuando Klaus habla del amante de su exmujer y de cuando lo conoció (un tipo que no sabe dar la mano como un hombre) es el mejor parlamento, y Francella lo dice y lo expresa con convicción y gracia.
Más allá de algunos errores gramaticales del actor argentino (dice “la primer persona” en vez de “la primera persona”), en esta oportunidad está eficaz, aceitado, aunque se lo note cansado, como si estuviera haciendo un papel que ya lo harta un poco.
Con escasas intervenciones de otros personajes, como la taxista del comienzo (Antonia San Juan) y el hermano mafioso de Manu, interpretado por el propio Veiga, la película entretiene, atrapa y mete un par de chistes realmente buenos (como cuando Klaus le explica a Manu la teoría de la relatividad), y nos permite descubrir costados inesperados de ambos protagonistas.
Si bien la resolución y sus giros previos ya los vimos en otras películas, Playa de lobos logra ser efectiva y contundente, y hasta recuerda, muy lejana y vagamente, a Infierno en el Pacífico (1968), esa joya de John Boorman con Lee Marvin y Toshirô Mifune.
Bien por Veiga. Y bien por Francella y Rovira, que logran una química chispeante y una película concentrada, que hace pasar un buen rato entre pasos de comedia veraniega, suspenso bien ejecutado y una escena final que funciona por su impacto y precisión dramática, redondeando un filme milagrosamente sólido y divertido.
Para ver Playa de lobos
España / Argentina, 2025. Comedia. Guion y dirección: Javier Veiga. Elenco: Guillermo Francella, Dani Rovira, Javier Veiga, Marta Hazas, Antonia San Juan y Denisse Peña. Fotografía: Javier Salmones. Música: Alfred Tapscott. Duración: 101 minutos. Apta para mayores de 13 años (con reservas). En cines.

