Entrevista. Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar, creadores de La fiscal, una docuserie de Netflix : luche y gane

La periodista cordobesa y el fotógrafo mejicano hablan de la serie documental que dirigieron y produjeron. Se centra en Sayuri Herrera, la primera fiscal de femicidios de Ciudad de México.

28 de marzo de 2026 a las 02:12 p. m.
Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar, creadores de La fiscal, una docuserie de Netflix : luche y gane
Miguel Tovar y Paula Mónaco Felipe en su campo de acción. Al dúo, la docuserie "La fiscal" le demando cuatro años de trabajo. (Gentileza Graciela López Herrera)

El pasado jueves, Netflix estrenó La fiscal, una serie documental que se centra en la abogada Sayuri Herrera, exactivista estudiantil en la Unam (Universidad Nacional Autónoma de México) y referente del feminismo mejicano, que enfrenta su mayor reto al convertirse en la primera fiscal de femicidios de la Ciudad de México.

“Esta serie documental retrata su lucha y la de su equipo por la justicia para las víctimas de violencia de género, mostrando tanto sus logros como el alto costo personal de tratar de cambiar al sistema desde adentro”, dice una presentación oficial de la realización de tres episodios, resultado de un proceso de inmersión periodística de varios años marcado por el rigor crítico, la sensibilidad narrativa y un compromiso profundo con la memoria.

Precisamente, es en este último punto que La fiscal tiene un fuerte vínculo con Córdoba, por cuanto una de sus directoras y productoras es la periodista villamariense Paula Mónaco Felipe, quien trabajó en complementariedad con su pareja, el fotógrafo mejicano Miguel Tovar.

Felipe y Tovar se adentraron en el entramado policial y judicial de la Ciudad de México para documentar el trabajo de Herrera, quien se convirtió en la primera fiscal especializada en femicidios de la capital del país, tras ganar un concurso público.

“Con acceso inédito, la fiscal revela tensiones, límites y contradicciones cotidianas de las instituciones encargadas de investigar la violencia feminicida”, señala el ya aludido respaldo oficial.

“Pero también registra los atisbos de transformación que surgen cuando, incluso en estructuras erosionadas por la inercia o la desconfianza, hay personas dispuestas a ir contracorriente e intentar cambiar las cosas”, completa ese texto sobre una realización que acompañó las investigaciones de los femicidios de Karen Itzel, Joana Esmeralda, Yrma Lydya y Ariadna Fernanda.

Para sus impulsores, La fiscal es un homenaje a las mujeres cuyas vidas fueron arrebatadas y un reconocimiento a las familias que, pese al dolor, perseveran en la búsqueda de verdad y justicia.

“Es el registro de un momento específico: el intento (acaso excepcional) de transformar una estructura desde adentro. Un documento sobre lo posible en tiempos de cinismo y escepticismo”, expusieron Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar, en una declaración en conjunto.

“Sabemos que en una institución infranqueable, un día se abrió una ventana. Que nuestra cámara pudo asomarse por ahí. Y que ahora abrimos esa ventana para que otros puedan mirar esta memoria de lo posible”, añadieron.

Y ahora, en contacto con La Voz, precisan que La fiscal es la coronación de un trabajo de cuatro años. “Ha sido un viaje importante, pero además nos animamos a este formato, entrar en este mundo, en esta plataforma. Todavía estamos digiriéndolo; contentos, ansiosos, todo mezclado”, arranca Paula Mónaco Felipe.

Cuando ella dice “nuevo formato”, se refiere al true crime con enfoque especial. “Es distinto porque pensamos el true crime, pero no desde el morbo. Es true crime con otras texturas y formas de contar. Es decir, sí está el crimen, sí están los detalles, pero sin una intención morbosa”, explica al tiempo que marca diferencias con Los días de Ayotzinapa, otro documental que la tiene en sus créditos con Tovar.

“Ahí éramos segundos. Miguel fue director de fotografía y yo, productora local. Este es nuestro proyecto, pensado y dirigido por nosotros. Somos directores, es original de Netflix y ha sido como un triunfo fuerte por ese lado, pero además fue mucho más complejo de realizar. Fueron 120 días de rodaje, para que te des una idea”, remata.

Para Tovar, lo del formato nuevo se corresponde “con la necesidad de buscar canales alternativos y otras formas para llegar a la gente. Formas que reubiquen a una investigación periodística rigurosa”.

“Y así como es nuevo para nosotros, también lo es para ellos (para Netflix), porque no están tan acostumbrados a que gente del periodismo esté entrando a esos mundos, en general, ocupados por el cine”, retoma Mónaco Felipe.

“Es como te decía Miguel: había que dar un paso. Es decir, llevamos muchos años trabajando y nos ha ido muy bien, hemos ganado un montón de premios incluso, pero ya sentimos que los discursos caen como en saco roto, que las palabras ya no dicen nada, que nada cambia, que no emocionan”, desarrolla la ganadora del Premio Nacional de Periodismo de México en 2019 y en 2021.

“Nos pasa mucho eso de ver que nuestras investigaciones no llegan a los jóvenes, a los adolescentes, a nuestro propio hijo. Estamos escribiendo y haciendo cosas para los mismos convencidos de siempre y para gente vieja como nosotros. Entonces, estamos buscando modos y lenguajes de llegar a otros públicos y de volver a emocionar”, completa.

–Los llevo al grado cero de la producción, ¿cómo se dispara todo?

–Tovar: Hay que ir un poquito hacia atrás, antes de la decisión de hacer la serie. Sayuri es una abogada, una activista que viene desde el movimiento de huelga de la Unam de 1999 (N. de la R.: el movimiento estudiantil más largo en la historia de esa universidad, que reaccionó contra la modificación al Reglamento General de Pagos, que implicaba el cobro de cuotas y eliminaba la gratuidad). Si bien no la conocíamos desde ahí, empezamos a ver su trabajo y a seguirla desde el caso Ayotzinapa, donde representó a Marisa Mendoza, viuda de Julio César Mondragón, uno de los chicos asesinados la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala. Ella fue su representante legal y a partir de ahí empezamos a verla en muchos otros casos. Como teníamos la intención de contar un tercer capítulo de aquella serie de Ayotzinapa, seguimos su trabajo muy de cerca y coincidimos en otros espacios.

Pasaje de "La fiscal", docuserie mexicana de Netflix sobre la ola creciente de femicidios. (Netflix)
Pasaje de "La fiscal", docuserie mexicana de Netflix sobre la ola creciente de femicidios. (Netflix) (Netflix)

Un femicidio en la universidad

En su seguimiento de Sayuri Herrera, Tovar destaca “el feminicidio en el campus de la Unam de Lesvy Berlín Osorio”.

“Ahí ella tiene una participación grandísima, ya que revierte la versión oficial de la universidad y de las autoridades de la Ciudad de México hasta ganar el caso. Entonces, tienen que aceptar que sí fue un feminicidio. Sayuri ya era una persona conocida en el ámbito de los Derechos Humanos y, como abogada, muy reconocida por muchos grupos de madres que exigen justicia por los femicidios de sus hijas”, amplía.

“Empezamos a tener cercanía –revela a continuación–. Cuando se crea la primera fiscalía de feminicidios en la Ciudad de México, ella concursa y queda como la primera fiscal. Fue ahí cuando Paula se acercó e hizo un primer texto”.

"La conocemos desde 2014 y siempre nos pareció una tipa excepcional, muy interesante –asegura Mónaco Felipe–. Y en 2020, cuando abren esta fiscalía y concursan (algo raro, porque las fiscales se nombran a dedo), ella gana. ¡Fue una muy buena noticia! Nos sorprendió la cuestión e hice ese primer texto junto con una compañera, Wendy Selene Pérez, que publicamos en Gatopardo".

"Sentí que el texto estaba bien, pero también que dentro sólo había una ínfima porción de lo que había por contar. Y ahí fue Miguel quien empezó a insistir, junto con otros dos compañeros, en que hagamos algo audiovisual", confiesa.

"Después de ese primer texto, que da cuenta de que la fiscalía era un pasillo dentro de la correspondiente a homicidios (es decir, feminicidios no tenía una oficina propia), hago un reportaje con ABC y ahí es cuando ya conocemos el trabajo de Sayuri más de cerca, en un nuevo edificio y con un equipo que estaba creciendo", aporta Tovar.

"Decidimos aventarnos un seguimiento para hacer una propuesta de documental. Es el timeline de nuestra decisión de hacer la serie", cierra.

Sayuri Herrera, la primera fiscal especializada en femicidio de la Ciudad de México. En ella se centra la nueva docuserie de Netflix. (Netflix)
Sayuri Herrera, la primera fiscal especializada en femicidio de la Ciudad de México. En ella se centra la nueva docuserie de Netflix. (Netflix) (Netflix)

–La serie demuestra que se puede subvertir el "status quo" desde sus propias entrañas.

–Mónaco Felipe: Sí. Era una intriga para nosotros ver qué ocurre cuando entra al Estado alguien atípico: una mujer joven, feminista, activista y decidida como ella. Lo primero que uno pensaba era que no la iban a dejar trabajar; y lo segundo, que ella misma se iba a frustrar. Pero ella es una persona fuera de serie, y logró ir tejiendo relaciones dentro de la fiscalía para convencer a quien se podía convencer. Fue construyendo un equipo, llevándose a personas del movimiento social y a mujeres activistas para su equipo. Logró mover la oxidada maquinaria del Estado. Eso generó un documento muy poderoso de lo que es posible y de lo que deberían hacer los servidores públicos.

Mónaco Felipe, hija del periodista Luis Mónaco y de la psicóloga Ester Felipe, secuestrados y desaparecidos en la última dictadura cívico-militar, cuenta que su pareja y ella han estado más de 20 años contando muchas violaciones graves a los Derechos Humanos desde el lado de las víctimas. “Pero ahora creemos que poco se ha mirado hacia lo que hay en medio, hacia esos grises que son el Estado y las instituciones. Diversos espacios que trabajan como compartimentos estancos. La serie está contada con una mirada muy propia, pero no desconoce lo que pasa afuera”, señala.

E inmediatamente precisa que “participan familias, el activismo...”.

“Hay protesta, hay reuniones con funcionarios en las que sale todo bien y otras en las que sale todo mal... Es un retrato con muchos grises. Justo eso es lo que intentamos: adentrarnos a mirar los grises y a buscar también la esperanza que representan. Los grises en el sentido de no pensar las cosas en blanco y negro, como que el Estado siempre va a ser corrupto o que todas las personas son inaccesibles. Tampoco pensar que todo es perfecto; buscamos preponderar lo humano”, redondea.

Del escepticismo a la esperanza

Miguel Tovar puntualiza que, de su parte, el acercamiento siempre fue de mucho escepticismo: “Nunca habíamos trabajado a la par de policías, de ministerios públicos, de forenses… En México hay una deuda enorme de justicia; las instituciones tienen una deuda grandísima con las víctimas ante esta crisis gigantesca de Derechos Humanos de los últimos 20 años: feminicidios, desapariciones y asesinatos. Un montón de crímenes ante los cuales las instituciones se han visto lentas y la exigencia de justicia es cada vez mayor y directamente proporcional a mi escepticismo”.

Pasaje de "La fiscal", docuserie mejicana de Netflix sobre la ola creciente de femicidios. (Netflix)
Pasaje de "La fiscal", docuserie mejicana de Netflix sobre la ola creciente de femicidios. (Netflix) (Netflix)

“Imagínate que entramos a grabar a agentes del Ministerio Público, a quienes normalmente denunciamos que no investigan nada; y que acompañamos el trabajo de la Policía”, apunta Mónaco Felipe.

Pero va más allá, muchísimo más allá: “Para mí, la Policía es el enemigo por razones obvias; probablemente, lo seguirá siendo siempre, pero de repente conocí a policías que sí trabajan, a quienes les agradezco lo que hacen. Eso no me hace traicionarme ni traicionar mi ideología; más bien, me hace buscar esos puntos de cruce necesarios para vislumbrar salidas. Vivimos en un país donde matan a 10 mujeres cada día; en un país donde hay 130 mil desaparecidos en democracia en los últimos 20 años. Tenemos que cambiar la fórmula, a animarnos a mirar en otro lado, buscando en lo humano respuestas y caminos posibles”.

“Al final, las instituciones de justicia son entidades verticales y lo que nosotros documentamos es cómo la voluntad de una persona puede hacerlas cambiar; por lo menos en un momento específico. La voluntad y la esperanza de Sayuri transformaron la justicia en este momento excepcional”, subraya Tovar.

–¿Cómo fue el trabajo de edición, de selección a partir de tanto material disponible?

–Mónaco Felipe: El primer año, prácticamente, estuvimos nosotros dos grabando en fiscalías con nuestros recursos, con nuestra cámara, en el tiempo que les robábamos a los trabajos de los cuales vivimos. Pero después de eso, tocamos varias puertas y el que respondió, sin duda y de una forma muy fabulosa y generosa, fue Diego Enrique Osorno. Es un compañero periodista mejicano que desde hace algunos años ha brincado al mundo de la producción audiovisual y tiene una compañía muy fuerte que se llama Detective, con la cual produce documentales, y otra que se llama Bengala, con la cual produce ficción. Diego confió en este proyecto desde el minuto uno, se lo echó al hombro y dijo: “Lo vamos a sacar adelante”. Porque cuando Miguel me convenció de que había que hacer un documental, de que debíamos animarnos a hacer una historia más grande, la condición que puse fue que debíamos ir por Netflix.

–¿Por qué?

–Mónaco Felipe: Porque quiero que esta historia pueda llegar a grandes audiencias, porque en las grandes audiencias viven las mujeres, sobre todo de clases populares, que son las potenciales víctimas de femicidas. Diego hizo posible que Netflix escuchara esta propuesta; tuvimos la suerte de llegar con el jefe de documentales para América Latina, Bernardo Loyola, una persona a la que estas historias le importan mucho, muchísimo. Creo que él también está dando un mensaje muy fuerte al programar en una plataforma de entretenimiento contenido social y de calidad. Empezamos muy en chiquito, pero… ¿Desde cuándo estamos con Netflix?

–Tovar: Desde hace dos años, aproximadamente. Pero aun así, aun con ese apoyo, armamos un equipo atípico. Más allá de que en estos casi dos años empezamos a trabajar directamente con Netflix y estuvieron ya involucrados de lleno, nuestra forma de documentar y de realización fue pequeña, ¿no? Seguíamos siendo tres, cuatro... Y no porque no supiéramos o no quisiéramos hacerlo de otra forma, porque teníamos, pues, un presupuesto y un financiamiento muy importante. Es que para nosotros era importante que la gente no se sintiera incómoda. No queríamos invadir áreas de trabajo, escenas de crimen. Podríamos haber tenido el equipo que quisiéramos, pero supusimos que eso provocaría un efecto contrario, que haría que la gente se sintiera inhibida.

Tovar insiste en que necesitaban llevar adelante su idea en un contexto de discreción; que debían “saber cómo acercarse o abordar la intimidad de las víctimas indirectas, que son los familiares, y de los que se comprometen en el sistema para hacer justicia”.

“Queríamos mostrar realmente cómo se viven las vidas de los afectados, de una y otra forma, por un feminicidio. No había que hacer un gran despliegue”, refuerza.

“Igual, somos 80 personas”, aclara Mónaco Felipe.

“La serie contó con un equipo de edición fabuloso de cuatro personas, que trabajó un año con el material conseguido. Estuvo dirigido por Pedro G. García, uno de los mejores editores de México, y tuvo entre sus miembros al documentalista Alberto Arnaut. El asesoramiento en cuanto a la fotografía lo hizo Ernesto Pardo, uno de los mejores fotógrafos de este país. El diseño sonoro fue de Lena Esquenazi, otra gigante... Nos hemos rodeado con los mejores del cine de México, lo que hace que la calidad del producto sea buena”, suma.

Cuando enumera el personal involucrado, Mónaco Felipe recuerda que en La fiscal también participa el fotógrafo bellvillense Gabriel Orge, autor de la serie visual Apareciendo, en la que se proyectaron sobre superficies urbanas diversas los rostros de varios desaparecidos en la última dictadura cívico-militar.

“Con él hicimos esos cenotafios… Gabriel vino para hacer aparecer a la víctima, algo que es una parte muy importante del relato en sí. La historia de cada mujer se cierra con una aparición suya que se convierte en un ritual del que participan su familia y sus amigas”, describe Mónaco Felipe.

“Gabriel las hace aparecer en lugares donde fueron felices, donde les gustaba estar, en lugares de esta ciudad donde vivieron y donde les privaron la vida. Las trae para que sintamos que ‘acá siguen’; la idea por transmitir es que esta ciudad puede tener memoria de ellas. Y nosotros también, cuando visitemos estos lugares elegidos, pensar en ellas y en sus recuerdos”, completa.

–“La fiscal” se estrena a pocos días del 50° aniversario del golpe y a otros pocos más de las identificaciones de algunos cuerpos en La Perla. Supongo que la ansiedad por el estreno de un documental en el que pusiste todo se mezcla con otras sensaciones que me resultan imposible de describir. En fin, ¿cómo sobrellevás todo esto?

–Mónaco Felipe: Qué bueno que me preguntes porque los he vivido como en dos pistas simultáneas que movilizan por igual. Se podrían entender como cuestiones lejanas una de otra, pero ahora siento que tienen mucho en común. Los 50 años del golpe es una fecha que moviliza de por sí, pero sobre todo estamos muy emocionados y revolucionados por las identificaciones que empezamos a tener en La Perla. 50 años después, y a pesar de que ellos hicieron tanto para que no los encontremos nunca. Pese a que el predio es de 14 mil hectáreas, inabarcable, los estamos encontrando. Y eso es como una alegría, un triunfo. Creo que primero encontrar y luego comenzar a identificar compañeros en La Perla es ganar. Es un triunfo, insisto. Y no nuestro, sino de la verdad, de la memoria. Empezamos a rescatar a esas personas de la oscuridad. Y la serie, justamente, es un documento de que a veces también podemos ganar. Es un documento de que a veces podemos conseguir justicia; de que la justicia puede ser posible para nosotros.

A los directores de La fiscal les gusta decir que la docuserie es "una memoria de lo posible". Mónaco Felipe: "Y es en ese sentido que lo de La Perla y el mensaje principal de la serie son muy parecidos: vale la pena intentar las cosas; a lo mejor, no las conseguimos tan rápido como quisiéramos, pero vale la pena luchar siempre. A veces, los buenos también ganan".