Rock. Paul McCartney, con documental en Prime Video y disco recientemente anunciado: agitada retrospectiva
El músico propone dos obras que refieren a su pasado: un filme sobre su conversión en solista tras la conflictiva disolución de los Beatles y un álbum referido su niñez – adolescencia en Liverpool.
Paul McCartney siempre está revolviendo archivos, ya sean los que corresponden a su carrera solista o a los Beatles, la banda que fundó junto a John Lennon y George Harrison y que, ya con Ringo Starr como baterista, se convirtió en el terremoto cultural más arrollador de la historia.
A esa propensión, el músico de 83 años suele intercalarles espasmos de novedad en formato disco, aunque también en este punto puede referir a sus años tempranos, tal como lo hizo con Chaos and Creation in the Backyard, su obra de 2005 en la que se dejó producir por (y acató órdenes de) Nigel Godrich.
Pero rara vez Paul McCartney protagonizó una retrospectiva tan agitada como la de estos días, en los que propuso un documental sobre su conversión en solista tras la conflictiva disolución de los Beatles (Man on the Run, disponible en Prime Video) y un disco referido su niñez – adolescencia en Liverpool. Este último lleva por título The Boys of Dungeon Lane; está anunciado para fines de mayo; y ya cortó la canción Days We Left Behind. Están más que claras las referencias a sus años formativos en lo humano y en lo musical.
A continuación, un repaso de lo que ya pudo verse en el caso del documental y de lo que ya pudo escucharse en el caso del adelanto como simple.
Confusión y luz
Si The Beatles: Get Back de Peter Jackson fue el documento supremo de los últimos momentos de los Beatles juntos y de su disolución, Man on the Run, de Morgan Neville y sobre la conversión en solista de Paul McCartney, es una especie de secuela.
Comienza a finales de 1969, apenas unos meses después del concierto en la azotea de Savile Row. Los Beatles se han separado. Paul McCartney aparentemente ha desaparecido. Incluso hay rumores de que está muerto. En una granja remota de Escocia, un McCartney confundido y angustiado se pregunta si volverá a escribir “otra nota, alguna vez”.
Pero lo más sorprendente de revisitar este periodo tumultuoso, perfecto para los tabloides, de la vida de McCartney es un hecho simple. Cuando los Beatles se separaron, McCartney tenía 27 años. Decir que ya había vivido toda una vida para entonces sería quedarse corto. Por la pura enormidad de su producción y su colosal impacto cultural, uno podría equivocarse fácilmente y situar a McCartney en la mediana edad a esas alturas.
Man on the Run cuenta la historia de todo lo que vino después. McCartney, productor ejecutivo, nunca aparece sentado para una entrevista, pero sus reflexiones fuera de cámara marcan el filme, una crónica de renovación personal. Para McCartney, mantenido juvenil por los Beatles, el final de la banda significó una repentina entrada en la adultez.
McCartney dice en la película: “Tuve que mirar dentro de mí y encontrar algo que no fueran los Beatles”.
Lo que sientas sobre la carrera de McCartney después de los Beatles quizá influya en lo que sientas sobre Man on the Run. Para Neville, el aclamado documentalista de Won’t You Be My Neighbor, Piece by Piece y 20 Feet From Stardom, es un periodo que no ofrece una narrativa ordenada, sino (muy a diferencia de los años míticos de los Beatles) algo más parecido a los altibajos de la vida, con arrepentimientos y triunfos en el camino.
No empezó bien
A McCartney, a quien se culpó de la ruptura de los Beatles, lo carcomía la culpa. Sus primeros discos fueron una decepción. Que cantara con Linda McCartney, su esposa, no fue bien recibido. Un especial de televisión de 1973 que incluyó una interpretación de Mary Had a Little Lamb fue, por decirlo suavemente, un error de cálculo. Un rasgo curioso del carácter mayormente alegre y brillante de McCartney es un persistente desprecio por sí mismo.
Él comenta, al aludir a la separación de los Beatles: “Si oigo a alguien condenar a Paul McCartney, tiendo a creerle”.
Get Back ofreció una ventana reveladora a la dinámica del grupo que dejó atrás muchas de las viejas percepciones sobre McCartney. Las comparaciones son difíciles (Get Back es uno de los mejores documentales del siglo), pero la película de Jackson, construida en gran medida a partir de material filmado por Michael Lindsay-Hogg, también era increíblemente íntima. Captó no solo las relaciones individuales dentro de la banda, sino el proceso de composición en tiempo real. (El surgimiento de Get Back a partir del rasgueo y los tarareos de McCartney figura como una de las grandes secuencias del cine documental).
Man on the Run carece de esa sensación de cercanía. Al mantener la película en el terreno del archivo (el documental está lleno de fotos familiares y películas caseras) y sin cabezas parlantes, Neville nos permite vivir los años de McCartney tras los Beatles tal como él los vivió. Sin embargo, eso supone un sacrificio: se pierde una proximidad con McCartney —y con la creación de sus canciones en solitario— que podría haber profundizado la película.
El verdadero arco de Man on the Run se construye hacia la creación de la primera banda de McCartney después de los Beatles, Wings. En cierto modo, es un eje central improbable. En la formación cambiante del grupo, Denny Laine fue el único integrante permanente fuera de Paul y Linda. Por otro lado, Band on the Run de Wings es el mejor álbum que McCartney produjo después de los Beatles, y la culminación evidente de años de lucha. Si necesitabas una señal, aquí la tenés: poné Jet a todo volumen.
Resulta, para sorpresa de nadie, que es difícil seguir adelante después de haber estado en los Beatles, especialmente para alguien como McCartney, que creía con tanta sinceridad en la banda. Como su protagonista, Man on the Run inevitablemente palidece frente a las películas sobre la época dorada de los Beatles. Pero es una obra complementaria significativa sobre el final de una era y el inicio de un camino largo y sinuoso.
El pasado, siempre está
Days We Left Behind, la canción que adelanta The Boys of Dungeon Lane (su 18° disco), es una conmovedora delicia acústica en la que Paul McCartney se muestra especialmente melancólico.
Además de contener en su letra al título de la obra, Days We Left Behind tiene esta fundamentación: “Estaba pensando precisamente en eso, en los días que dejé atrás, y a menudo me pregunto si solo escribo sobre el pasado, pero luego pienso: ¿de qué otra cosa se puede escribir?”.
“Esta canción es muy nostálgica para mí. Me trae muchos recuerdos de Liverpool. Incluye una parte en el medio sobre John y Forthlin Road, la calle donde vivía. Dungeon Lane está cerca”, precisó el músico sobre la pieza en la que canta “Nos encontramos en Forthlin Road/ Y escribimos un código secreto/ Que nunca debía ser dicho”.
“Antes vivía en un lugar llamado Speke, que es un barrio obrero. No teníamos casi nada, pero no importaba porque toda la gente era estupenda y ni te dabas cuenta de que no tenías mucho”, sumó en relación a lo que subyace en su primer álbum de estudio en cinco años.
“The Boys of Dungeon Lane no es solo el primer álbum que Paul publica en más de cinco años; es una colección de vislumbres raras y reveladoras de recuerdos nunca antes compartidos, junto con algunas canciones de amor de nueva inspiración”, apuntan en su sitio oficial.
“Con The Boys of Dungeon Lane, Paul McCartney dirige la mirada hacia su interior, revisitando los años formativos que moldearon su vida. Ahora, Paul cuenta la historia más personal de todas: la suya propia. The Boys of Dungeon Lane es su álbum más introspectivo hasta la fecha y transporta al oyente de vuelta a sus orígenes”, amplían.
Siempre de acuerdo a sus impulsores, en estas nuevas canciones, Paul se muestra sincero, vulnerable y profundamente reflexivo, escribiendo con franqueza sobre su infancia en el Liverpool de la posguerra, la resiliencia de sus padres y las primeras aventuras que compartió con George Harrison y John Lennon mucho antes de que el mundo hubiera oído hablar de la Beatlemanía.
Además de estar repleto de reflexiones conmovedoras, The Boys of Dungeon Lane también incluye nuevas canciones de amor en su inimitable estilo. “Los oyentes pueden viajar a un mundo que existía antes de que todo cambiara, ofreciendo recuerdos nunca antes compartidos y revelando, con extraordinaria honestidad, momentos inolvidables. Esta es la historia previa a LA historia”, concluyen los difusores de lo nuevo de Paul, que estará producido por el últimamente muy requerido Andrew Watt.
Que mayo llegue pronto.



